En el norte también se sufre. Athletic Club y Real Oviedo llegaban a San Mamés con la misma exigencia. Ganar era primordial, aunque los motivos fueran diferentes. Los rojiblancos, para no descolgarse del tren europeo tras un tramo irregular de resultados en LaLiga. Los asturianos, para salir de una última posición que se ha convertido en una losa de la que intentan escapar. El 1-0 final alivia a los de Valverde y prolonga el mal trago del conjunto carbayón.
La Catedral presentó sus mejores galas para un choque con aroma de tradición futbolera. Dos aficiones que se mostraron hermanadas, de las que viven el fútbol de una manera especial, con historias comunes en el mapa del norte, que convivieron en armonía antes y durante el choque. Aunque solo una pudo irse con una sonrisa en la boca.
El Athletic entró al partido con determinación. No era una noche más. Los puntos tenían valor estructural para el proyecto. Sin claridad absoluta, el impulso ofensivo acabó encontrando recompensa con otra jugada diferencial de Nico Williams. Nico leyó el espacio, atacó la espalda del lateral y, tras perfilarse hacia dentro, soltó un latigazo seco con la zurda que dejó sin respuesta a Aarón.
El Oviedo no se dejó intimidar, consciente de que no puede permitirse resignarse. Llegó a saborear el empate en una acción milimétrica invalidada por el VAR. La sensación de competir bien sin premio empieza a ser demasiado familiar para los asturianos.
La otra gran noticia del partido fue el debut como titular en liga de Selton Sued. El mediocentro, de 18 años, asumió protagonismo en la mediapunta y mostró ese atrevimiento que en Lezama se valora como síntoma de identidad. Regates, controles orientados y alguna licencia de fantasía en forma de rabona que encendió a la grada. Pero también errores propios de su etapa inicial. Pérdidas peligrosas y cierto desfase físico, normales en un futbolista que aún está construyendo su cuerpo para la élite.
La afición rojiblanca celebra su presencia pero hay que tener paciencia. Bilbao sabe que la cantera necesita tiempo para transformarse en pilar. Ni presiones injustas ni comparaciones aceleradas. Selton es una prometedora pieza más en el engranaje rojiblanco.
Por su parte, el conjunto de Luis Carrión planteó un partido serio en San Mamés, a pesar de las bajas. Se mantuvo ordenado en la primera mitad y buscó amenazar en transiciones, llegando incluso a celebrar un gol que el VAR anuló por un fuera de juego muy ajustado. El esfuerzo, sin embargo, volvió a quedarse sin premio, y los asturianos continúan en una situación clasificatoria delicada que exige sumar cuanto antes.
En la reanudación, el Athletic elevó la altura de la presión y complicó la salida en corto del Oviedo. El equipo carbayón trató de progresar por dentro, pero las líneas de pase quedaron bien vigiladas y eso les obligó a recurrir con más frecuencia al juego directo. Esa situación redujo su presencia sostenida en campo rival, pese a seguir compitiendo y buscando opciones hasta el tramo final.
El Athletic se reengancha a sus objetivos; el Real Oviedo sigue peleando contra el peso de sus propios resultados. Y quizá, mientras el norte se disputaba tres puntos vitales, un joven con acento de Lezama empezó a encontrar su sitio en el mapa.