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Foto: Imago

Athletic

El Athletic Club arrolla al Celta en Balaídos con una primera parte sublime

El Celta de Vigo encadena su segunda derrota consecutiva como local, y las alarmas empiezan a sonar en Balaídos con más fuerza de la que a Claudio Giráldez le gustaría admitir. El Athletic Club, en cambio, encontró en Galicia el remedio perfecto para su preocupante inicio de temporada: un ajustado pero merecido 0-2 que certifica los primeros tres puntos ligueros de los de Edin Terzić y toma impulso en su arranque como entrenador en LaLiga.

El partido arrancó con el guion cambiado respecto a lo esperado. Fue el conjunto celeste quien dispuso de la ocasión más clara de la primera mitad, con Williot Swedberg completamente solo ante Unai Simón, pero el sueco no supo resolver con la puntería necesaria un mano a mano que pudo haber cambiado por completo el destino del encuentro. A partir de ahí, y pese a la falta de gol, los leones fueron creciendo con el paso de los minutos hasta adueñarse por completo del partido, con un Oihan Sancet inspirado que rozó el gol tras una gran acción individual.

El premio llegó a través de otro protagonista inesperado. Álex Berenguer resolvió con un golpeo de calidad, lejos del alcance de Ionut Radu, para adelantar a los visitantes, un tanto que desató por completo a un Athletic que, a partir de ese momento, se erigió en amo y señor del choque. El golpe anímico para el Celta fue doble: apenas dos minutos después, Robert Navarro amplió la ventaja hasta el 0-2, sentenciando prácticamente el partido antes incluso de llegar al descanso, en el que Unai Simón todavía tuvo que emplearse con una gran intervención ante Iñaki Williams para evitar una renta todavía mayor.

Antes del intermedio, el Celta encontró su mejor ocasión para recortar distancias con un cabezazo de Ferrán Jutglà que se estrelló en el larguero, el aviso más serio de un equipo que, pese a la desventaja, no había mostrado el fútbol necesario para inquietar con regularidad a la defensa vasca. Giráldez, consciente de la necesidad de reacción, movió el banquillo con cuatro cambios tras el descanso, dando entrada a nombres como Iago Aspas y Miguel Román en busca de revertir el resultado.

La reacción, sin embargo, nunca llegó a materializarse con claridad. El Athletic, pese a ceder algo de terreno en el dominio del balón, controló con solvencia los últimos minutos, e incluso Oihan Sancet perdonó una ocasión clara para ampliar la ventaja. El Celta lo intentó hasta el final con un cabezazo de Carl Starfelt que se marchó rozando el poste, pero no encontró premio ante un rival que, sin necesitar recurrir a Nico Williams —que ni siquiera tuvo que entrar desde el banquillo para dejar su huella en el resultado—, certificó una victoria que anima al alemán a Edin Terzić a seguir implementando sus automatismos y deja tocado a un Celta que empieza a tener algunas dudas.

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