En una noche de semifinales que prometía ser histórica en Londres, el Arsenal se estrelló contra la solidez del Paris Saint-Germain y contra su propia falta de acierto. Venció la precisión, y fue el PSG quien supo golpear primero. Un gol tempranero de Dembélé bastó para que el equipo de Luis Enrique se impusiera por 0-1 en el Emirates y tomara ventaja en una eliminatoria que sigue abierta
Dembélé arrancó desde atrás, condujo, descargó a la izquierda y se desmarcó. Kvaratskhelia lo vio. El pase no fue perfecto, el remate tampoco. Pero la pelota terminó en la red. Un gol imperfecto que vale oro en Europa. El francés, que vive su mejor temporada, encendió las alarmas al irse tocado en el segundo tiempo. Habrá que esperar.
El Arsenal tardó en asentarse, pero fue creciendo con el paso de los minutos. Arteta, en la banda, gesticulaba con furia cada vez que su equipo rozaba el empate. Martinelli se topó con Donnarumma en el mano a mano. Después, Trossard firmó un disparo seco y cruzado, otra vez frustrado por el guardameta italiano. Fue su noche. En medio de esa marea roja, Merino cabeceó a gol una falta lateral ensayada. Perfecta. Pero el VAR, con su lupa ultraprecisa, lo anuló por fuera de juego. Otra ocasión que se desvanecía.
Luis Enrique agitó el banquillo con Barcola, Ramos y Zaïre-Emery. Pólvora fresca. El PSG se estiró en los minutos finales, rozando el segundo con un disparo al larguero de Ramos y una llegada de Barcola. Supo sufrir sin hundirse. Supo competir.
Arteta miraba a su banquillo y encontraba más ilusión que experiencia. Con Partey sancionado y varias bajas clave, tuvo que recurrir a los chicos. Lewis-Skelly y Nwaneri rompieron récords de juventud y dejaron detalles de madurez precoz. Especialmente el primero, impecable en la salida ante la presión.
El PSG se lleva el primer acto. Pero esto, en Europa, nunca termina en una sola noche. Eso sí, el conjunto de Luis Enrique jugará la vuelta en casa y, esta vez, el Arsenal no podrá fallar.