Arrancaba la Champions (‘La Doña’) y el Bernabéu buscaba gloria. Dos errores garrafales del Inter de Milán bastaron para que el marcador dijera una cosa muy distinta de lo que contó el juego. El Real Madrid de José Mourinho inauguró su participación en la Champions League 2026/27 con una victoria por 2-1 ante los nerazzurri en el Santiago Bernabéu, un resultado que suma tres puntos valiosísimos mientras deja, casi con la misma intensidad, la sensación de que este equipo todavía tiene mucho trabajo pendiente antes de aspirar en serio a la decimosexta Copa de Europa. Lo que parece evidente es que el equipo blanco tiene aún más dudas que certezas. Está más cómodo corriendo que construyendo. Es más feliz en el caos del contragolpe que en las exigencias de la posesión. Y eso se nota.
El primer acto retrató con crudeza la distancia entre lo que ofreció cada equipo y lo que finalmente reflejó el luminoso. El Inter, más suelto con el balón y con una circulación mucho más natural, disparó hasta diez veces en los primeros cuarenta y cinco minutos, encontrando espacios que un Real Madrid impreciso apenas supo cerrar. Y sin embargo, fueron los blancos quienes golpearon primero: en el minuto 13, Yann Bisseck perdió un balón comprometido en su propio campo, Brahim Díaz recogió el regalo y sirvió a Kylian Mbappé, que definió con la frialdad de quien ya suma su quinto gol de la temporada y que, con este tanto, se coloca entre los cinco máximos goleadores de la historia de la competición. Nueve minutos más tarde llegó el segundo golpe, todavía más rocambolesco: Federico Valverde presionó al guardameta Josep Martínez hasta forzarle a realizar un despeje defectuoso que siendo aprovechado por uruguayo -con más calle y pillería- y colándose en la portería italiana.
El 2-0 al descanso explicaba el resultado, pero no explicaba el partido. El Inter, lejos de venirse abajo, siguió generando ocasiones a través de Marcus Thuram, y Brahim Díaz y Jude Bellingham perdonaron sendas oportunidades para sentenciar definitivamente el choque en una contra que hubiera cerrado cualquier discusión. El precio de esas ocasiones falladas llegó en el minuto 77: Lautaro Martínez llegó hasta línea de fondo y sirvió un pase atrás que Carlos Augusto, aprovechando los espacios dejados por Marc Cucurella, empujó a la red para recortar distancias y desatar los nervios en las gradas del Bernabéu, que llegaron a pitar a su propio equipo ante la incertidumbre del tramo final.
Los números avanzados confirman la lectura de una victoria sustentada en buena parte en el colmillo blanco, la falta de control en la medular y en la excelencia de un Thibaut Courtois imperial. El Real Madrid acumuló un xG de 2,91 por el 1,78 del Inter, una diferencia que se explica en gran medida por los regalos defensivos italianos en la primera mitad, más que por una superioridad de juego sostenida durante los noventa minutos. Con este triunfo, además, el conjunto blanco extiende a cinco su racha invicta consecutiva ante el Inter en competición europea, un dominio histórico que se remonta a la pasada década.
Con tres puntos en el casillero, el Real Madrid inicia su Fase Liga continental con el pie derecho, aunque Mourinho sabe que su equipo tendrá que mostrar bastante más solidez de la exhibida hasta ahora si quiere sostener la aspiración continental y reclamar el trono. El próximo examen llegará en el Stadio Olimpico de Roma el 14 de octubre, un desplazamiento que dirá mucho más sobre las verdaderas credenciales de este proyecto blanco que la ajustada victoria de ayer noche.