Este Barça 26/27 se vislumbra capaz de muchas cosas, incluso de hacer salir el sol cuando la lluvia es torrencial. El conjunto azulgrana abría ilusionado su andadura en la presente edición de la Champions League recibiendo al Feyenoord de Gio van Bronckhorst en el Spotify Camp Nou. El Barça venía de una dinámica impresionante y tenía el partido en un horario agradecido (18:45). Eso sí, lo que no contaba la parroquia local era con la climatología infernal que presentaba la Ciudad Condal este miércoles, con unas lluvias torrenciales antes del partido y en la primera media hora del mismo. Los casi 46.000 aficionados que se dieron cita en el feudo blaugrana merecen algo más que respeto y honor.
El partido fue un monólogo culer confirmando que este equipo arrancó el ‘tren bala’ hace tres semanas y no tiene pensado hacer paradas. La tormenta y el aguacero del arranque se trasladó al césped y el equipo de Hansi Flick salió en tromba tejiendo paredes, vértigo y clase a partes iguales. Un golazo de un letal Raphinha en el minuto 3 tras unos quiebros diabólicos a los zagueros neerlandeses y un chute quirúrgico desde fuera del área de un Kadim Adeyemi que suponía el 2-0 en el minuto 22, dejaba el partido más que encarrilado para el equipo catalán.
Lamine Yamal, sabiéndose observado por el estéril debate sobre el Balón de Oro, reclamaba su parte de gloria y rozaba el 3-0 sobre la media hora con un disparo con rosca que salió cerca del arco de Tjark Ernst. El astro blaugrana lo seguía intentando y cerca estuvo de forzar un penalti en el 35′ tras una brillante acción técnica individual.
A pesar del baño de agua y futbolístico, el Feyenoord -fiel a su tradición- no bajó los brazos y trataba de buscar el gol saliendo de vez en cuando al contragolpe a través de la calidad de un Anis Hadj Moussa que rozó el gol en el 37′. Al descanso se llegó con el 2-0 con la tormenta ya descargada y con la afición culé relamiéndose por lo que tienen entre manos este curso.
En la reanudación los neerlandeses buscaron salir un poco más arriba con la idea de reducir distancias, pero en el minuto 58′ Pedri frotó la lámpara en la medular y filtró un pasé magnífico que dejó solo a Raphinha para que firmara el 3-0, su doblete y su confirmación como ‘9’ del Barça este año. El partido estaba cerrado, más aún cuando el Feyenoord reducía distancias en el minuto 59 a través del delantero valenciano Nacho Ferri pero el VAR lo anulaba por fuera de juego del español. El partido se acabó en ese momento. Flick sacó a Adeyemi y Pedri para que entraran Marc Bernal -cohabitando con Rodri- y Anthony Gordon. Poco después salía un Raphinha majestuoso y entraba Fermín López.
Lamine Yamal se sumó a la fiesta y en el 77′ ejecutó un libre directo para el 4-0. El Feyenoord obtenía premio a su insistencia bajo la adversidad marcando el 4-1 definitivo en el minuto 82 a través de Sem Steijn y Gabriel Jesús -que había entrado dos minutos antes- cerraba la tormenta azulgrana en el 85′ con un cabezazo que se convertía en el 5-1 final.
Baile, baño y masaje ante un Feyenoord impotente. El Barça prosigue así su marcha imperial en este arranque de temporada: tras cuatro partidos de Liga y uno de Champions los muchachos de Hansi Flick acumulan cinco victorias 22 goles a favor y 3 en contra. Más allá de los números y la contundencia, las sensaciones de sinfonía, orquesta y bloque sincronizado son muy serias.