Kazajistán, país situado en Asia Central pero con un pequeño territorio europeo que lo convierte en transcontinental. Una condición que le permitió convertirse en 2002 en una de las 55 asociaciones que forman parte de la UEFA. Con esta anécdota debajo del brazo, el Kairat es uno de los cuatro equipos que se han estrenado en la Champions en la presente edición.
El equipo de Almaty, ciudad que se ubica al sureste y cerca de las fronteras de China y Kirguistán, vivirá hoy un duelo histórico: su primer partido en casa de la fase Liga de la Champions. Y lo hará ante el equipo más laureado de la competición. El club compartía hace unos días una imagen de un joven aficionado que en 2021 hizo una pancarta con el pronóstico de una final del torneo entre el Kairat y el Real Madrid, junto al modismo “nunca digas nunca”. Ese chaval intuía algo.
Para llegar hasta aquí tuvo que tumbar a un histórico como el Celtic; campeón de la Copa de Europa de 1967. La vuelta de los play-offs en el Ortalyk Stadion se alargó hasta la tanda de penaltis y terminó con la euforia local. Aquella noche Temirlan Anarbekov fue el héroe de un relato inolvidable atajando tres lanzamientos.
El Real Madrid llega a un encuentro – antítesis en la élite – con las heridas del derbi y los kilómetros acumulados. Casi tantos como hiciera el propio Kairat para visitar al Sporting en el que es el desplazamiento más largo de la historia de la Champions League.
Los kazajos no podrán contar con los guantes que le colocaron en la cita europea, ni con los de su primer portero; también lesionado. El joven Sherkhan Kalmurza, de tan solo 18 años, defenderá la portería como ya hiciera en Portugal. La precocidad destaca también en una de sus estrellas; el descarado delantero Dastan Satpaev, con 17 años cumplidos el pasado mes. Jóvenes promesas de una de las cenicientas del torneo. Almaty, con las montañas y el skyline de fondo, se traduce como ‘padre de las manzanas’ y se cree que de aquí proviene el origen de las mismas. El Kairat tratará de interpretar otro cuento esta noche, encontrar un disfraz de bruja y envenenar su fruto; prolongar el hechizo kazajo.