El Villarreal afrontaba la última jornada de la fase de grupos de la Champions League con la necesidad imperiosa de una victoria para mantener vivas sus opciones de clasificación a la siguiente fase. Tras cinco partidos sin conocer el triunfo en el grupo —solo había sumado un punto— el conjunto de Marcelino García Toral recibía al FC Copenhague en un duelo que se presentaba como una final anticipada en La Cerámica. El Copenhague llegaba igualmente fuera de los puestos de clasificación, lo que presagiaba un choque abierto y de alta tensión competitiva.
Desde el inicio, el equipo danés tomó la iniciativa y golpeó pronto: Mohamed Elyounoussi adelantó al Copenhague a los dos minutos de juego tras una acción rápida en el área, poniendo a prueba desde el primer instante la resistencia defensiva local. El Villarreal trató de responder mediante combinaciones más pausadas, pero le costó asentarse y generar peligro con claridad ante una defensa bien organizada por parte del equipo visitante. A pesar de algún intento tímido de los amarillos, la primera mitad concluyó con el marcador favorable a los nórdicos por la mínima.
La segunda mitad comenzó con claro impulso ofensivo del Villarreal. Apenas iniciado el periodo, Santi Comesaña estableció la igualada con un remate en el corazón del área tras una jugada colectiva bien conducida, inyectando optimismo en la grada. Sin embargo, el Copenhague no se descompuso y, apenas un minuto después, Elias Achouri volvió a poner por delante a los visitantes con un remate ajustado que desconcertó a la zaga castellonense. La alternancia en el marcador reflejaba un choque de ida y vuelta, con ambos conjuntos buscando el control del tempo pero sin renunciar a la verticalidad ofensiva.
Tani Oluwaseyi, asistido por Alfonso Pedraza, devolvió la igualdad al marcador con un disparo cruzado que devolvía la esperanza al Submarino Amarillo y hacía soñar con una remontada crucial. No obstante, las imprecisiones defensivas y la falta de claridad en la última zona ofensiva impidieron que el Villarreal asentara su dominio. En los instantes finales, cuando el duelo parecía abocado al empate, Andreas Cornelius apareció con un remate decisivo en el minuto 90 para completar la victoria visitante y, de paso, certificar la eliminación matemática del Villarreal de la Champions.
La derrota por 3-2 deja al Villarreal con un balance decepcionante en Europa: quinta derrota en seis partidos y apenas un punto en su casillero, lo que ha supuesto la conclusión prematura de su participación en la máxima competición continental. Tras el pitido final, el capitán Alfonso Pedraza reconoció la necesidad de autocrítica en el vestuario y subrayó que el equipo no estuvo al nivel exigido en la competición, especialmente en el aspecto defensivo. Por su parte, el Copenhague celebra una clasificación más holgada y un cierre de grupo positivo que refuerza su candidatura de cara a afrontar los cruces de la competición.