En el Emirates Stadium, el Arsenal desplegó una versión implacable frente al Atlético de Madrid, que sufrió un severo correctivo. El partido, que había llegado al descanso con el marcador a cero para ambos conjuntos, estalló inmediatamente tras el regreso al campo: en apenas 13 minutos los “gunners” anotaron cuatro goles que dejaron al equipo del Cholo sin capacidad de reacción.
El primer tanto llegó en el minuto 57, cuando Gabriel Magalhães cabeceó al fondo de la red un gran centro de Declan Rice. Siete minutos más tarde, Gabriel Martinelli firmó el segundo culminando una jugada por la izquierda, y apenas tres minutos después el sueco Viktor Gyökeres se estrenó en la competición. Su segundo gol llegó en el minuto 70, con otro remate tras una jugada de libro a balón parado.
Para el Atlético, la imagen fue desoladora. Con un planteamiento que presagiaba batalla, los visitantes aguantaron hasta el descanso sin encajar, pero se despeñaron tras el 0‑1. El bloque, acostumbrado a resistir en Europa, mostró fisuras en todas las líneas: desajuste en la marca, desconcierto en la presión y debilidad en las jugadas a balón parado; justamente el arma de su rival. Mientras, el Arsenal demostró que es un equipo sin fisuras: compacto atrás, eficaz en la presión, letal en el último tercio y serio en los detalles. Un aviso: cuando todo funciona, es difícil de parar.
Al término del partido, la lectura es contundente. El Arsenal llegaba con el liderato de la Premier y sale reforzado con su imagen europea. Por otro lado, los del Cholo solo han sumado 3 puntos de 9 posibles; perdiendo en Anfield y en el Emirates ante dos rivales de peso. El Atlético debe ser consciente de la exigencia europea y de la necesidad de respuestas rápidas. El tren de la Champions no espera a nadie.