El Monaco cayó por 2-3 ante el PSG en el Stade Louis II. El conjunto monegasco sorprendió de inicio y golpeó primero con un arranque fulgurante: Folarin Balogun abrió el marcador en el minuto 1 con un remate dentro del área y amplió la ventaja en el 18’, culminando una rápida acción colectiva para firmar el 2-0. El PSG, descolocado en los primeros compases, se vio obligado a reaccionar antes de que el partido se le escapara definitivamente.
La respuesta parisina llegó antes del descanso. Désiré Doué recortó distancias en el 29’ con un potente disparo que devolvió al equipo al partido y cambió la inercia del encuentro. Poco después, en el 41’, Achraf Hakimi aprovechó una acción en el área para establecer el 2-2, resultado con el que se llegó al intermedio tras un primer tiempo de máxima intensidad y alternativas constantes.
En el minuto 48, el Mónaco se quedó con diez jugadores tras la expulsión de Aleksandr Golovin, sancionado con roja directa. Desde ese momento, el conjunto monegasco tuvo que disputar prácticamente todo el segundo acto en inferioridad numérica, replegado y tratando de resistir ante un PSG que asumió el control territorial y movió el balón con paciencia en busca del espacio.
El PSG encontró premio en el minuto 67, cuando nuevamente Doué culminó una jugada combinada para anotar su segundo tanto de la noche y completar la remontada (2-3). El Mónaco intentó reaccionar en el tramo final con más empuje que claridad, pero el bloque parisino se mostró firme en defensa y gestionó la ventaja con oficio, reduciendo espacios y bajando el ritmo cuando fue necesario.
El encuentro dejó como dato destacado la capacidad de reacción del PSG tras encajar dos goles en menos de veinte minutos, así como la irrupción decisiva de Doué, autor de un doblete y factor diferencial en el cambio de dinámica. Una remontada de peso que otorga ventaja a los parisinos y confirma, una vez más, que en la Champions los detalles y la gestión emocional marcan la diferencia.