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Foto: Imago

Baloncesto

España vuelve a las semifinales del Mundial de Baloncesto femenino ocho años después

Ocho de trece triples anotados en apenas veinte minutos de partido. Esa cifra, más que cualquier otra estadística de la noche, resume lo que España le hizo a Australia en los cuartos de final del Mundial femenino de baloncesto: una lección de puntería exterior que convirtió un choque de cuartos en un trámite resuelto antes incluso de llegar al descanso, con un contundente 89-66 que certifica la cuarta semifinal consecutiva de la Roja en la historia reciente de este torneo.

El golpe llegó desde el primer minuto, sin margen para la duda ni para la sorpresa. España salió decidida a no dejar que el partido se igualara en ningún momento, y encontró en Alba Torrens y en la energía descarada de Iyana Martín el combustible perfecto para abrir una brecha que resultó insalvable para las oceánicas. La circulación de balón, orquestada con maestría por Maite Cazorla, encontraba siempre a la jugadora mejor liberada, desarmando una y otra vez el entramado defensivo australiano incluso en la pintura, terreno donde Australia suele imponer su ley física y donde España, esta vez, dio una auténtica lección de táctica y pundonor.

El resultado de ese primer acto fue devastador: 37-58 al descanso, con una ventaja máxima que llegó a rozar los 24 puntos, apoyada en un acierto exterior de escándalo. Australia, además, afrontaba el partido especialmente castigada por la baja de su pívot estrella, Ezi Magbegor, un arma menos que le impidió contrarrestar a una selección española que llegaba fresca tras haberse asegurado el primer puesto de grupo, y con el buen recuerdo de haber ganado medalla en sus tres últimas participaciones mundialistas.

La segunda mitad, sin capacidad de reacción real por parte de las australianas, se convirtió en gestión pura para un combinado de Miguel Méndez que repartió responsabilidades con generosidad: hasta once de las doce jugadoras convocadas anotaron puntos, con Megan Gustafson (16) y una vez más la joven Iyana Martín (14) como principales referencias, respaldadas por un colectivo que repartió 26 asistencias a lo largo de los cuarenta minutos.

Con esta victoria, España ajusta además cuentas con un viejo fantasma: Australia había sido su verdugo en las semifinales del Mundial de Tenerife 2018, la única vez que se habían cruzado en una gran cita internacional desde entonces. Ahora, camino de Berlín, las de Miguel Méndez afrontan el reto más exigente posible: la todopoderosa selección de Estados Unidos, con Angel Reese y Paige Bueckers al frente, en una semifinal que exigirá repetir la perfección mostrada esta noche para soñar con dar la campanada.

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