Treinta y tres segundos. Esa fue la distancia que separó este viernes al ciclista balear de Movistar del especialista esloveno que ha ganado casi todo lo que se puede ganar contra el crono en el ciclismo mundial. Y esos treinta y tres segundos, lejos de ser una anécdota estadística, se han convertido en la prueba más contundente de que Enric Mas está hecho de un material distinto al de ediciones pasadas: un candidato real, sólido y sin fisuras a conquistar su primera gran vuelta.
El escenario no podía ser más simbólico ni más exigente. Con salida en la plaza de toros de El Puerto de Santa María y meta en Jerez de la Frontera, 32,1 kilómetros de terreno históricamente favorable a los especialistas, el balear defendía el maillot rojo ante un Primož Roglič que llegaba a esta cita como favorito casi indiscutible en la lucha contra el reloj. El primer punto intermedio pareció confirmar los peores presagios: Mas ya se dejaba 22 segundos, una brecha que amenazaba con convertirse en un aluvión antes de la meta. En el segundo intermedio, la sangría continuó: 14 segundos más. Todo apuntaba a una pérdida cercana o superior al minuto, la diferencia que hubiera colocado a Roglič al frente de la general antes de encarar el tramo decisivo de montaña.
Pero entonces, con el crono ya agotándose y la meta cada vez más cerca, Mas encontró algo que muy pocos corredores logran encontrar bajo esa presión: un ritmo sostenido, una resistencia extraordinaria que fue recortando la amenaza del segundero metro a metro. Cruzó la línea con un tiempo de 36:14, apenas 33 segundos peor que el propio Roglič, quien a su vez terminó a 18 segundos del vencedor de la etapa, el suizo Stefan Küng. Un resultado que, sobre el papel, Mas hubiera firmado sin dudarlo antes de subirse a la bicicleta.
Detrás de esta resistencia hay, además, trabajo invisible de meses: los ingenieros de Movistar ajustaron durante la pretemporada invernal la apertura de cadera y la altura del manillar de su bicicleta contrarreloj, buscando el equilibrio exacto entre aerodinámica y capacidad de generar potencia, un detalle técnico que este viernes se tradujo en segundos de oro sobre el asfalto gaditano.
Con este resultado, Mas conserva el liderato con 1:37 de renta sobre Roglič, tercero Felix Gall a 3:01, cuarto Richard Carapaz a 5:17 y quinto Óscar Onley a 6:03. El propio esloveno, generoso en la rueda de prensa posterior, reconoció el nivel mostrado por el español. A partir de ahora, desaparece la temida bicicleta de contrarreloj y vuelven los puertos: el terreno donde Mas, durante toda esta Vuelta, ha demostrado que ya no solo responde a los ataques, sino que también sabe golpear primero. Quedan dos jornadas de montaña, la última con final en el temido Peñas Blancas de Estepona, para que el balear certifique lo que Jerez ya dejó escrito con números: esta Vuelta, cada día que pasa, se parece más a la suya.
Grandes noticias. En la contrarreloj de 32 kilómetros (entre el Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera) Enric Mas, líder de @lavuelta, solo cedió 33 segundos con Primož Roglič. A tres días del final en La Alhambra (Granada) el ciclista balear de @Movistar_Team saca una… pic.twitter.com/IEciyL8Wd3