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Foto: Imago

Ciclismo

Mikel Landa vence once años después y pone en pie al mundo del ciclismo

Once años. Ese es el tiempo que Mikel Landa ha tenido que esperar para volver a levantar los brazos en una Vuelta a España, y este sábado, con casi 37 años y una temporada marcada por las dudas físicas que a punto estuvieron de sacarlo de esta misma carrera, el corredor alavés encontró en la cima inédita y durísima del Collado del Alguacil la reconciliación que llevaba media vida persiguiendo. «Era mi última oportunidad y no quería dejarla escapar. Pensé en mis hijos; no podía volver a casa así», confesó entre lágrimas nada más cruzar la línea, en una de esas declaraciones que trascienden por completo el resultado deportivo.

La etapa reina de esta edición, 186,8 kilómetros entre La Calahorra y una cima nunca antes visitada por el pelotón profesional, planteaba casi 5.000 metros de desnivel acumulado repartidos en cinco puertos de categoría, el último de ellos una rampa de 8,3 kilómetros al 9,8% de pendiente media que prometía, desde el papel, convertirse en juez definitivo de la general. Landa, sin embargo, escribió su propia historia mucho antes de llegar a esa cima: arrancó la jornada con dudas sobre su propio estado físico, y aun así completó una remontada de mérito extraordinario desde un numeroso grupo perseguidor hasta conectar con la cabeza de carrera a cincuenta kilómetros de meta, un esfuerzo que ya anticipaba que algo especial estaba gestándose sobre el asfalto granadino.

En la ascensión definitiva, con la fuga ya reducida a un puñado de nombres, Landa decidió que había llegado su momento. Atacó, dejó atrás al noruego Tobias Halland Johannessen, y resolvió en solitario una etapa que completó en 4 horas, 58 minutos y 1 segundo, con 47 segundos de renta sobre el propio Johannessen y 1:27 respecto al belga Ramses Debruyne, tercero en la meta. No fue un triunfo regalado ni sentimental: fue una victoria ganada a pulso, sobre la cima más dura de toda esta edición, derrotando en el ataque a escaladores mucho más jóvenes que él.

Mientras el «landismo» resucitaba en Sierra Nevada, la batalla por la general apenas tuvo sobresaltos: Felix Gall probó fortuna con un último ataque desesperado buscando los 1:24 que necesitaba para escalar al segundo puesto, pero Roglič respondió sin apuros y solo cedió quince segundos. Enric Mas, con la solidez que ha mostrado durante toda esta Vuelta, queda ya a un solo día de convertirse en el primer campeón español de esta ronda en más de una década.

Dos historias, una misma tarde de gloria compartida: la de un país que recupera un campeón esperado, y la de un veterano que, contra todo pronóstico y con la voz quebrada, demostró que rendirse nunca fue una opción.

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