Lo ha vuelto a hacer. Es impresionante y realmente estimulante la masterclass que ha firmado esta noche el técnico asturiano Luis Enrique en un fuerte de tronío como es el Allianz Arena de Múnich. Sin Achraf Hakimi y con un Bayern que se mostraba intratable, voraz y demoledor en su feudo. Volvía el gijonés a un tapete mágico para él (allí ganó la Champions el PSG hace un año), le dio armas y confianza a sus hombres y sale del infierno bávaro disparando a puerta más que el rival y con el billete de la final bajo el brazo.
Contextualicemos un poco porque es más que necesario. El París Saint-Germain nunca había ganado la Champions League pese a invertir miles de millones de euros y tener algunos de los mejores jugadores del planeta en los últimos 35 años. Así del tirón… Raí, Ginola, Weah, Ronaldinho, Okocha, Djorkaeff, Thiago Silva, Buffon, Ibrahimovic, Di María, Messi, Neymar o Mbappé. Casi nada. De hecho solo había alcanzado una final -en 2020- y la perdió precisamente ante el Bayern de Hansi Flick en Da Luz (Lisboa).
Luis Enrique aterriza en París en verano de 2023 tras un año en el que fue lapidado por gran parte de la prensa española. Se le van Messi y Neymar al llegar, se le marcha Kylian Mbappé al Real Madrid en junio de 2024 y Gigi Donnarumma al Manchester City el pasado verano. No hay problema, él controla todo. Se potencia el bloque y el grupo en detrimento del ego, las luces de neón y el ‘vedetismo’. El colectivo sobre el individuo. Esfuerzo, calidad, pegada y pizarra… mucha pizarra.
Llegados a este punto lo cierto es que el próximo sábado 30 de mayo Luis Enrique puede levantar en el Puskás Arena de Budapest (Hungría) su segunda Champions (consecutiva) para el equipo galo. París lo adora y en España todavía hay quien le busca las costuras, porque aquí somos así de cainitas.
Genio a menudo incomprendido, infravalorado y maltratado. Su éxito fue, es y será justicia poética. Ayer, hoy y mañana. Orgullo asturiano. Padre y marido. Don Luis Enrique Martínez García, ‘el guaje’ que mutó en ‘l’enfant terrible’. Puxa.