Damas y caballeros, mediante la presente se les informa que el cuento de hadas del Bodø Glimt progresa adecuadamente. Tras pintarle la cara al Manchester City, al Atlético y al Inter, ayer noche fue el Sporting CP el que cayó 3-0 en tierras noruegas.
Hay lugares en el fútbol europeo que se convierten de repente en lugares icónicos. El Aspmyra Stadion de Bodø, un recinto de apenas 8.000 espectadores situado al norte del Círculo Polar Ártico, es ya uno de ellos. El Sporting CP aterrizó en Noruega el miércoles por la noche para disputar la ida de los octavos de final de la Champions League con el aval de haber llegado a esta fase por méritos propios, incluyendo una victoria resonante sobre el Bayern de Múnich en la fase de grupos. Lo que se encontró fue un partido que el marcador cuenta bien: 3-0, y sin que el resultado genere demasiada discusión.
El Bodø/Glimt tomó el control desde los primeros compases con una presión alta que encerró al Sporting en su propia mitad del campo durante los instantes iniciales. La apertura del marcador llegó en el minuto 32 por la vía más directa: Vagiannidis derribó a Sondre Brunstad Fet dentro del área y el propio centrocampista noruego asumió la responsabilidad del penalti, enviando a Rui Silva al lado contrario con una ejecución fría y precisa. Antes del descanso, el partido quedó prácticamente sentenciado. Un pase de Hauge se desvió en la defensa visitante y cayó en los pies de Ole Didrik Blomberg, que entró en carrera y remató raso a la esquina inferior derecha para hacer el 2-0 en el añadido del primer tiempo. El Sporting llegó al vestuario con una cuenta pendiente muy difícil de saldar.
En la segunda parte, el conjunto de Rui Borges intentó reaccionar y tuvo sus momentos. Luis Suárez puso a prueba a Haikin desde un ángulo cerrado, y Fresneda generó otro aviso desde la contra. Pero el Bodø/Glimt siguió siendo el equipo más peligroso cada vez que recuperaba la pelota, y en el 71 llegó el tercero: un excelso Jens Petter Hauge se fue de su marcador por la banda izquierda, centró fuerte y raso al área pequeña, y el danés Kasper Høgh apareció entre los defensas para empujar el balón al fondo de la red. Era el quinto gol del delantero danés en sus últimas cinco citas en la Champions, una racha que le iguala con los mayores anotadores daneses en una sola edición del torneo. Los números del partido son elocuentes: un xG de 2,46 para los noruegos frente a 0,51 para los portugueses, con cinco ocasiones claras generadas por el Bodø/Glimt y ninguna para el Sporting.
Todo esto sucede en una ciudad de 55.000 habitantes cuya población entera cabría cómodamente dentro del estadio del Arsenal. El Bodø/Glimt acumula cinco victorias consecutivas en esta Champions, siendo sólo el quinto club de fuera de las cinco grandes ligas europeas en lograr tal racha en el torneo. Ya antes habían eliminado al Inter de Milán y habían vencido al Manchester City y al Atlético de Madrid en esta misma temporada. El Sporting CP, en cambio, llega al partido de vuelta en el Alvalade con una montaña por escalar que muy pocos equipos serían capaces de remontar en cualquier estadio del continente, y mucho menos viniendo de 0-3 en una eliminatoria de ida.
El cuento del Bodø/Glimt no tiene visos de acabar. Kjetil Knutsen ha construido un equipo con cuatro jugadores que acumulan cinco o más participaciones en goles en la presente edición de la Champions, una cifra que sólo el Bayern supera en toda la competición. Ninguno de los tres goleadores del partido ha sido convocado todavía por su selección nacional. Fet y Blomberg aún esperan su primera llamada con Noruega. Høgh lo hace con Dinamarca. En Bodø les tiene sin cuidado. Tienen los cuartos de final al alcance de la mano y el José Alvalade como siguiente parada de un viaje que nadie, hace unos meses, se atrevía siquiera a imaginar.