Al Barça le costó entrar en el partido y, por momentos, se le atragantó. El frío en Praga le caló hasta los huesos. La ausencia de Lamine, un gol en contra a los diez minutos, otro en propia puerta, el juego congelado. Defender bien nunca puede ser una asignatura pendiente, menos en Europa. Un síntoma recurrente, a pesar de que Eric García, con su constancia y su gran estado de forma, ponga todo su empeño en aliviarlo. Y lo peor de todo; el Barça regresó a Barcelona con la lesión de Pedri. Pieza fundamental, jugador estructural. Jarro de agua fría.
Y tras un párrafo dramático, sale el sol. Porque este equipo acabó entrando en calor, y se llevó la victoria con cuatro goles en el bolsillo. Pudieron ser más. Alguien tenía que romper el hielo. Y como viene aconteciendo, apareció Fermín López con toda su luz. Se asomó con su disparo para esclarecer todas las sombras. Puso el segundo también. El Barça olió el desgaste de su rival, que se había aplicado en su marcaje al hombre. Frenkie brindó las conducciones, Olmo volvió a sonreírle a los minutos decantando la balanza y Lewandowski sentenció.
Final feliz, no sin punto de inflexión. Como caído del cielo. Un jugón. Las medias bajas con los grados en negativo. Fermín sonreía con su trofeo particular. No le hablen del frío. “Yo sigo aquí, me quedo” dijo en septiembre. Para suerte de Flick, del Barça y de la parroquia culé. El muchacho ya lleva doble dígito, diez goles y diez asistencias. Está a tan solo un gol para igualar su mejor registro. Estuvo seis partidos fuera por lesión. Hagan sus cálculos.
Entre todos los datos, resaltemos uno. Fermín ha estado involucrado en el primer gol que ha marcado el Barça en cinco de los últimos seis partidos; los que llevamos de año. En todos si en Anoeta hubiera subido su gol al marcador. Especialista en la ardua tarea de abrir la lata y romper la defensa rival. El onubense tiene un compromiso inquebrantable. Presiona, incomoda, muerde, se asocia, lee bien los espacios, rentabiliza sus acciones, tiene llegada y gol. Un generador de oportunidades, un desatascador. Cuando las cosas se ponen feas, resuelve partidos. Fermín es antídoto.