El Real Madrid se impuso por 3-1 al Atlético de Madrid en la semifinal de la Supercopa femenina, en un derbi que fue intenso, desigual por fases y resuelto con mayor madurez por el conjunto blanco. El equipo madridista supo interpretar mejor los momentos del partido y castigó con contundencia los errores de su rival, especialmente en los tramos decisivos del encuentro.
El choque arrancó con un ritmo alto. La igualdad inicial se rompió pronto. El conjunto blanco encontró espacios a la espalda de la defensa rojiblanca, traduciéndolos en ocasiones claras y en una ventaja que fue minando la confianza atlética. Le bastaron 19 minutos para sentenciar la eliminatoria, con los goles de Athenea del Castillo (6′), Caroline Weir (15′) y Linda Caicedo (19′).
Tras el descanso, el Atlético intentó reaccionar y llegó a recortar distancias con un tanto de Luany en el 72′, lo que dio al partido un breve tramo de incertidumbre. Sin embargo, lejos dar opción a descomponerse, el Real Madrid respondió con personalidad y recuperó el control del juego. La eficacia en las áreas y una mejor lectura táctica marcaron la diferencia entre ambos equipos.
El tramo final evidenció la superioridad blanca, tanto física como emocional, ante un Atlético que acusó el desgaste y la falta de precisión en momentos clave. Con esta victoria por 3-1, el Real Madrid selló su pase a la final de la Supercopa femenina, reafirmando su candidatura al título y dejando la sensación de ser un equipo cada vez más sólido en citas de máxima exigencia.