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Foto: Imago

Atlético

El Atlético se lleva el derbi capital en un partido que generó una enorme polémica

Atleti y Real Madrid se tomaron temperatura este domingo en el Metropolitano. Duelo intenso el vivido en el coliseo rojiblanco que deja a los locales riendo y a los visitantes lamentando.

Era un partido igualado tirando a malo y al descanso se llegó con empate a nada, pero en el minuto 52 el colegiado Miguel Ángel Ortiz Arias señaló un penalti que lo cambió todo. El trencilla había sacado tarjeta amarilla. Fue el VAR quien le hizo cambiar de opinión. Dean Huijsen agarró a Giuliano Simeone dentro del área cuando el argentino se perfilaba con una clara ocasión de gol, y la revisión en el monitor transformó aquella amarilla inicial en roja directa. A partir de ahí, el Real Madrid tuvo que sobrevivir más de cuarenta minutos con diez hombres, y el Atlético de Madrid, fiel a su ADN de siempre, supo aprovecharlo para imponerse 2-1 y arrebatarle al eterno rival la segunda plaza de la clasificación.

El partido, correspondiente a la séptima jornada de LaLiga, había sido hasta ese instante un auténtico laberinto: interferencias constantes, pases a la nada, futbolistas por el suelo y protestas a diestro y siniestro, con ambos equipos incapaces de imponer su fútbol ante la presión mutua. Pero la expulsión de Huijsen cambió por completo las condiciones del choque. Alejandro Grimaldo transformó con solvencia el penalti derivado de la propia acción, adelantando a los locales, y el conjunto de Diego Simeone, crecido con la superioridad numérica, encontró el segundo poco después en una jugada que combinó calidad con contundencia: un pase medido y preciso encontró a Jonathan David en el punto exacto del área para definir con oficio y certificar el 2-0.

José Mourinho, obligado a rearmar su planteamiento sobre la marcha, vio cómo su equipo apretaba en el tramo final buscando al menos maquillar el resultado. Antonio Rüdiger logró recortar distancias con un gol que devolvió algo de tensión al epílogo del partido, pero el marcador ya no se movería más, certificando una derrota que deja tocado al proyecto blanco justo cuando parecía haber encontrado continuidad tras el tropiezo ante el Betis.

El técnico luso, muy sosegado hasta esta fecha, protagonizaría una rueda de prensa incendiaria poniendo el dedo en las dos duras entradas del ‘Cuti’ Romero (sobre Jude Bellingham) y Kang-in Lee (sobre Fede Valverde) que Ortiz Arias y el VAR no valoraron como tarjeta roja.

El resultado tiene, además, una lectura inmediata en la tabla: el Atlético se coloca sublíder con 16 puntos, superando por uno al Real Madrid, que se queda con 15, mientras ambos ven cómo el Barcelona, con pleno de victorias, sigue estableciendo distancias desde el liderato. Para los rojiblancos, la victoria certifica además una reacción de peso tras las derrotas encajadas ante el Athletic Club y el Liverpool, encadenando ya tres triunfos consecutivos que incluyen dos goleadas previas —3-0 ante la Real Sociedad y 4-0 ante Osasuna— sin encajar un solo gol en esos dos partidos.

Con este resultado, el derbi madrileño vuelve a teñirse de rojiblanco justo cuando el Real Madrid necesitaba certezas defensivas tras las dudas mostradas en el agónico triunfo ante el Elche. El calendario ofrece ahora una tregua de veinte días. Ambos equipos volverán a remar a la vuelta de la ventana de compromisos internacionales, conscientes de que la distancia con el liderato de un Barcelona imparable no permite dudas ni tibiezas.

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