El Sadar estalló cuando Alejandro Catena cabeceó en el minuto 99. Era el gol que completaba una remontada, que mandaba al Sevilla a zona de descenso y que colocaba a Osasuna en la tabla en una posición que roza competición europea.
El partido no había empezado bien para el conjunto rojillo. El Sevilla, que llegaba a Pamplona con la permanencia en juego, adoptó un planteamiento conservador y agazapado que le funcionó durante buena parte del encuentro. El partido arrancó con muchas imprecisiones y un ritmo caótico, marcado por la temprana amarilla a Suazo que condicionó al Sevilla. Los locales dominaron la posesión sin generar peligro real, mientras el Sevilla tampoco estuvo acertado en ataque antes del descanso. Un primer tiempo con pocas ocasiones y muchas dudas que no presagiaba lo que vendría.
La segunda parte cambió el guión. Osasuna mejoró su actitud y volcó su juego ofensivo, aunque fue el Sevilla quien golpeó primero: Neal Maupay abrió el marcador en el minuto 67 con un cabezazo tras una combinación de Vargas, Agoumé y Sow que dejó el remate solo. El Sevilla se aferró a la ventaja con todo lo que tenía, pero el tiempo y la presión de El Sadar acabaron pasando factura. En el minuto 80, Raúl García de Haro recogió un mal despeje de Kike Salas y desde fuera del área armó un disparo que no dejó opción a Odysseas: 1-1.
El Sevilla intentó aguantar el empate, pero Osasuna buscó el golpe definitivo. Llegó en el minuto 99: tras un saque de banda y un centro de Moi Gómez, Alejandro Catena impuso su salto frente a Castrín y cabeceó para hacer el 2-1 definitivo, desatando la euforia en las gradas. El Sadar rugió como pocas veces en la temporada. El Sevilla se quedó sin respuesta, sin tiempo y sin argumentos. Con esta derrota, el conjunto nervionense entra en zona de descenso con 34 puntos, en una situación compleja para un club de su historia. Para Osasuna, en cambio, la victoria le acerca a posiciones europeas y alimenta un sueño que ya nadie en Pamplona quiere apartar de la cabeza.