Ya lo dijo Simeone tras jugar la vuelta de las semifinales de Copa en el Camp Nou: “Cuando íbamos 3-0 dije: esto es el Atleti”. Ayer volvió a pasearse el Atleti por el alambre, con la idiosincrasia que le define. Venía de vivir un fin de semana donde el Metropolitano fue escenario de los Peaky Blinders, pero ya avisó Esme del lugar al que iban a viajar: “Londres es tan solo humo y problemas”. Y allí el Atleti buscó que no pasará nada más que el tiempo.
Contra todo pronóstico – para un Tottenham que coquetea con la zona de descenso en la Premier League y con las piedras en los bolsillos de la ventaja de los rojiblancos – eligieron los de Tudor hacer el mejor papel de la temporada. Desplegaron su fútbol, a través del físico y la intensidad, para poner al Atleti en aprietos y forzar que se pegaran un tiro en el pie. El primero con el error defensivo de Molina y Le Normand, que concedieron el primer tanto de Kolo Muani. Se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Pero en esa manera de sufrir tan particular vive la resistencia de este equipo, que se agarra como una raíz a la tierra. En esas intentonas del cuadro inglés se realzó Musso, sosteniendo al equipo con una brillante actuación bajo palos. Medio billete es suyo. Otra parte pertenece a Julián Álvarez, que ayer tomó el protagonismo recuperando su mejor versión. Fue suyo el primer gol del Atleti, a pase de Lookman, para celebrar sus cien partidos con la camiseta rojiblanca y volver a la cúspide del rendimiento que precisa la entidad.
Luchó el Atleti ante el mejor argumento del conjunto inglés; un excelente y dañino Mathys Tel y la excelsa creatividad de Xavi Simons, que anotó un tanto precioso para poner su firma en el marcador. Apagó los nervios la puntualidad de Hancko, rematando al primer palo el balón que le sirvió Julián para otorgarle la tranquilidad a los suyos.
Se le volvió a escapar el revolver al Atleti con el penalti que cometió Giménez y permitió que Xavi Simons volviera a escribir su nombre en la sinopsis del encuentro, pero ya era demasiado tarde para un Tottenham que lo intentó sin ser suficiente. El Atleti ya tenía el pasaporte en la mano para volar a la siguiente cita: con el Barça, otra vez. Su billete a cuartos era una realidad, también el placer de perder y agarrarse al merecimiento de resistir y de un primer asalto que acabó siendo el peso de la eliminatoria.
Entre todos los nombres de la saga, el Cholo es ‘el hombre inmortal’. El Atleti vuelve a estar entre los ocho mejores de Europa, algo que ha logrado en tres ocasiones en las últimas cinco temporadas. Suyo es el mérito de convertir la Champions en rutina.