Felix Gall ya no llega a la Vuelta a España con la etiqueta de «eterna promesa austriaca». Llega con la primera victoria absoluta de su carrera profesional en una carrera por etapas, conquistada este sábado en la 48ª edición de la Vuelta a Burgos, y con la confianza de quien acaba de sobrevivir a su propio nervio en la última rampa.
El corredor del Decathlon-CMA CGM defendió el liderato en la quinta y última etapa, 137 kilómetros entre Caleruega y las Lagunas de Neila, en una jornada que llegó al límite del margen que se había fabricado a base de piernas y cabeza durante toda la semana. Con solo seis segundos de ventaja sobre Giulio Ciccone y siete sobre Oscar Onley al entrar en la etapa reina, Gall no tuvo derecho a un solo despiste. Y no lo cometió.
La etapa se la llevó otro, la general fue suya. La ascensión final —6,4 kilómetros al 9,1% de media, con un último kilómetro salvaje al 10,7%— fue terreno de Giulio Pellizzari, que atacó dentro del último kilómetro y medio para llevarse su quinta victoria profesional, dejando atrás a Onley y a un Gall que cruzó la meta en tercera posición. Pero en la Vuelta a Burgos el podio de etapa es solo un capítulo: lo que importaba era el maillot, y ese siguió en los hombros del austriaco. Gall conquistó la general con cinco segundos de ventaja sobre Onley y doce sobre Ciccone, mientras que Pellizzari ascendió hasta la cuarta posición y Enric Mas cerró como quinto y mejor español.
La llave la había girado tres días antes. El golpe decisivo llegó el jueves, en la tercera etapa, cuando Gall se plantó en el Puerto del Escudo con un ataque a 5,8 kilómetros de meta que ni el hasta entonces líder Oscar Onley pudo neutralizar. El austriaco resistió en solitario en un descenso cubierto de niebla para llevarse la etapa —su tercera victoria profesional y la primera en tres años y dieciocho días, desde su triunfo en el Tour de Francia de 2023— y colocarse de líder con margen suficiente para blindar el resto de la semana.
Un aviso con nombre propio antes de la Vuelta. «He ganado mucha confianza esta semana», resumió Gall nada más cruzar la meta, en declaraciones recogidas por la organización. El austriaco llegó a Burgos directamente de una concentración en altura, y se marcha con un botín que engorda una temporada ya notable: segundo puesto en el Giro de Italia, por detrás de Jonas Vingegaard, y ahora su primera general en una carrera profesional. El siguiente objetivo, tras unos días de descanso en casa, es la Vuelta a España — y después de lo visto en Castilla y León, pocos rivales querrán tenerlo cerca en las rampas finales.