El estadio de la Cerámica volvió a ser escenario de emociones encontradas en un derbi intenso que acabó llevándose el Villarreal. Marcelino García Toral planteó un partido con paciencia y orden táctico frente a un Valencia que desde el inicio buscó sorprender con transiciones rápidas y presionar en campo rival. El primer acto fue un vaivén de sensaciones: a los 27 minutos, un penalti señalado tras revisión del VAR benefició a los visitantes y Largie Ramazani lo transformó con un disparo certero al fondo de la red para el 0-1. El gol obligó a los locales a recomponer su plan y elevar su físico para no perder el control del choque.
Lejos de venirse abajo, el Villarreal equilibró fuerzas y se hizo con el dominio territorial. En el minuto 31 Santi Comesaña culminó el enmpate tras una acción colectiva bien hilada, aprovechando un hueco en la defensa valencianista y desatando la euforia en La Cerámica. La respuesta fue un trámite creciente: antes del descanso, en el añadido del primer tiempo, el VAR volvió a ser protagonista al señalar otra pena máxima tras mano rival, y Pape Gueye, con sangre fría desde los once metros, puso el 2-1 con el que concluyó la primera mitad.
La segunda parte, sin embargo, fue más de desgaste que de brillo ofensivo. El Valencia, consciente de que necesitaba un punto para alejarse de la zona de descenso, apostó por rondar el área contraria con posesiones más largas y buscar desajustes en defensa local, pero le faltó profundidad en los metros finales. El Villarreal, por su parte, replegó ordenadamente, cuidó los espacios y supo leer los momentos de juego para frenar las intentonas visitantes. El tramo final fue de incertidumbre: tímidos intentos ofensivos, ajustes tácticos desde el banquillo y varios acercamientos sin premio concretado hicieron que el triunfo se celebrara con más alivio que suficiencia.
En cifras y sensaciones, el derbi reflejó un Villarreal que soportó el golpe inicial para hacerse con la victoria: aunque cedió la posesión, supo equiparar remates y gestionar mejor las oportunidades claras. La alternancia de penaltis convertidos y la influencia del VAR marcaron un choque que, más allá de los goles, mostró a un equipo groguet sólido en momentos claves y a un Valencia con argumentos pero poca contundencia para sacar algo positivo de La Cerámica. Este triunfo refuerza la posición alta de los groguets en la tabla y deja al Valencia con deberes por delante en la lucha por la permanencia.