El Real Madrid cerró su compromiso liguero con una victoria por 2-0 ante el Real Oviedo en el Santiago Bernabéu. El conjunto blanco se impuso gracias a los goles de Gonzalo García, al borde del descanso, y de Jude Bellingham, que sentenció en la recta final. Un triunfo sin sobresaltos en el marcador, aunque no exento de ruido en la grada.
El encuentro comenzó con un Madrid dominante en posesión, pero algo espeso en los metros finales. El Oviedo, bien plantado, logró contener los primeros intentos locales e incluso tuvo fases de circulación tranquila. El primer aviso serio llegó pronto, con un disparo de Mastantuono que obligó a intervenir a Escandell. Sin embargo, el dominio blanco se tradujo en el 1-0 en el minuto 44, cuando Gonzalo aprovechó una acción bien elaborada para abrir el marcador justo antes del descanso.
En la segunda parte, el guion se mantuvo estable: el Madrid controló el ritmo sin necesidad de acelerar en exceso, mientras el Oviedo buscó estirarse sin generar demasiado peligro. El partido quedó prácticamente sentenciado en el minuto 80, cuando Jude Bellingham, recién incorporado, aprovechó una acción en el área para firmar el 2-0 definitivo. El inglés, que volvía a tener minutos relevantes, aportó frescura y llegada en el tramo final.
Más allá del resultado, el encuentro estuvo marcado por un ambiente de cierta tensión en la grada, con momentos de desaprobación hacia algunos jugadores locales en un contexto de final de temporada sin objetivos competitivos para ambos equipos. En lo estrictamente deportivo, el Madrid mostró solvencia, aunque sin una brillantez sostenida, gestionando bien los tiempos ante un rival ya descendido y sin grandes urgencias.
El Real Oviedo, por su parte, compitió con orden durante buena parte del choque, pero le faltó continuidad en campo contrario para inquietar a Courtois. El conjunto asturiano dejó una imagen seria en defensa, aunque insuficiente para evitar la derrota en su visita al Bernabéu.