El Valencia logró una victoria agónica en Mestalla tras imponerse 3-2 al Deportivo Alavés en un encuentro lleno de giros y decidido en el tiempo añadido. El conjunto vitoriano golpeó primero muy pronto: en el minuto 3, Lucas Boyé transformó un penalti que adelantó a los visitantes y condicionó el inicio del partido.
El Valencia reaccionó tras el descanso y encontró el empate nada más comenzar la segunda parte, cuando Javi Guerra marcó en el minuto 47 para equilibrar el marcador. Sin embargo, el Alavés volvió a adelantarse en el 71 con otro gol de Boyé, esta vez de cabeza, que parecía encaminar el triunfo visitante.
Cuando el partido entraba en su recta final, el Valencia protagonizó una remontada frenética. Eray Cömert empató en el minuto 90 tras un balón suelto dentro del área y, ya en el tiempo añadido, el árbitro señaló un penalti por un agarrón sobre Hugo Duro. El propio delantero valencianista transformó la pena máxima en el minuto 98 para sellar el 3-2 definitivo y desatar la euforia en Mestalla.
El final fue especialmente tenso para el Alavés, que terminó el encuentro con dos jugadores expulsados. Jon Pacheco vio la segunda tarjeta amarilla en la acción que originó el penalti decisivo y poco después Ander Guevara también fue expulsado por protestar la decisión arbitral, dejando al equipo visitante con nueve futbolistas en los últimos instantes del choque.
Más allá del desenlace dramático, el triunfo tiene un valor especial para el Valencia. La victoria ante el Alavés supone la segunda consecutiva del conjunto ‘che’ en Liga, un pequeño punto de inflexión tras semanas de incertidumbre. En apenas dos jornadas el equipo ha pasado de mirar con preocupación la zona baja a tomar algo de distancia respecto al descenso, cambiando el clima alrededor de Mestalla y ganando un margen que, a estas alturas de la temporada, vale oro.