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Foto: Imago

Fútbol Internacional

'Lágrimas en la lluvia'

Nunca más veremos a Messi disputar un partido con ‘La Albiceleste’. No lo es, no. Este no es un día cualquiera. Tras esta afirmación hay una carga de profundidad tremenda y es que verlo jugar era el beso de un madre. Lo suyo con el balón fue un romance que parecía perenne. ‘El 10 de Argentina’ y su talento eran uno de los pocos espacios seguros que nos quedaban en el océano de dudas en el que se convirtió la vida moderna. Una puñalada duele menos que su despedida.

Seamos francos, da bastante igual si eres o no argentino. Importa poco si eres o no del Barça. De hecho no es relevante ni siquiera si te gusta mucho o nada el fútbol. Esto va mucho más allá. Se nos va el tipo sobre el que se agotaron los adjetivos. El hombre que, como dice el ínclito Manuel Jabois, nos facilitó y mucho el trabajo a los cronistas. Ya lo cantaba Oasis: “Todas las estrellas se desvanecen” / («All of the stars are fading away»).

El adiós de Lionel Messi supone un fin de ciclo de manual en el deporte mundial y por ende en tu vida, porque Messi estuvo siempre presente en tus días, como el lunes, el olor a café, los impuestos, las vacaciones o el pan recién hecho. Hay certezas que se dan por hechas hasta que un día dejan de serlas, del mismo modo que el tiempo es un juez y un verdugo para todos, incluso para los elegidos. Sabemos desde críos que toda historia tiene un final, pero nunca estaremos preparados para asumir que lo bueno se acabe. Hoy sabemos que nadie puede detener el reloj, ni siquiera los extraterrestres. Reloj, siempre impasible, yo te maldigo.

Adiós a 20 años de puro fútbol, 20 años de vida. La suya y la tuya. La nuestra. Como dijo alguien una vez: “No llores porque terminó, sonríe porque sucedió”. Fuimos muy afortunados de poder compartir era con un futbolista mayúsculo y extraordinario. Desde hoy, todos esos momentos se van al cajón de los recuerdos y con el inexorablemente paso de los años se irán perdiendo poco a poco como lágrimas en la lluvia. Es ley de vida…. y pocas veces dolió tanto.

Papá de Miranda. Orgulloso hijo de gallego y asturiana. Dejé 13 años como abogado por fundar y dirigir Sphera Sports, con lo que ello supone. Asumo las consecuencias. Hice 'mili' en Pisa y en Bristol. Me gustan las orcas, los países escandinavos y un gol en el 90'.

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