Francia perdía 1-0 al descanso en el Stade de France y Zinedine Zidane tenía motivos para preocuparse. Bélgica, con un gol de Dodi Lukebakio en el minuto 35, había sorprendido a los Bleus en París y se encaminaba hacia su primera victoria competitiva de esta Nations League. Lo que sucedió después fue una de esas remontadas que el fútbol de selecciones regala muy de vez en cuando: cuatro goles en trece minutos, con Michael Olise saliendo desde el banquillo para firmar dos tantos y una asistencia que cambiaron por completo la noche.
El detonante llegó en el minuto 77. Désiré Doué recibió en la frontal del área y soltó un disparo raso, ajustado, que devolvió la igualdad al marcador. La remontada ya olía a posible, pero faltaba el golpe definitivo, y llegó cuatro minutos más tarde: Olise, recién incorporado al partido, filtró un centro atrás que Rayan Cherki empujó a la red para poner el 2-1. El extremo del Bayern, que apenas llevaba unos minutos en el campo, lo estaba cambiando todo con cada contacto.
A partir de ahí, Bélgica se desmoronó. En el 88′, Olise resolvió él mismo una jugada embarullada dentro del área, rematando de pierna menos hábil para el 3-1, y apenas segundos después del tiempo reglamentario, ya en el 90+1′, completó su doblete tras un trabajo individual de Doué que dejó solo al extremo ante la portería. Cuatro goles en una franja de catorce minutos, un parcial que dejó a los belgas sin respuesta y que convirtió el que parecía un resultado adverso en una goleada final por 4-1.
Los números de la noche son un buen resumen del momento de la selección francesa. Olise ya había sido el héroe de la victoria 1-0 en Bruselas una semana antes, con un gol en el minuto 88 que decidió aquel partido, de modo que acumula tres goles y una asistencia en dos encuentros ante el mismo rival. Para Zidane, la victoria tiene además un valor simbólico: es su primer triunfo como local desde que tomó las riendas de Francia, y mantiene su registro invicto en los cuatro partidos que ha dirigido (tres victorias y un empate ante Italia).
La clasificación del Grupo A1 queda así con Francia líder en solitario con 10 puntos, tres por delante de Italia, que venció 3-1 a Turquía en Bologna, y cuatro por encima de Bélgica, que se queda con seis unidades. Para los Diablos Rojos, la lección es dolorosa: dominaron durante tres cuartos de partido y perdieron en trece minutos. Para Francia, el mensaje es inequívoco: con un banquillo que incluye a Olise, ningún marcador adverso es definitivo.