Brandon McNulty cruzó la línea de meta en Montreal sin saber muy bien si lo que estaba viviendo era real. «En los últimos cien metros ni siquiera me lo creía. Estaba muy cansado», confesó el nuevo campeón del mundo de ciclismo en ruta minutos después de imponerse este domingo en solitario tras 273,4 kilómetros de carrera, por delante del australiano Michael Matthews y del neerlandés Mathieu van der Poel, ambos a trece segundos. Con su triunfo, el estadounidense de Phoenix, de 28 años, devuelve a Estados Unidos al trono mundial por primera vez desde 1993.
La carrera fue, durante buena parte de la tarde, un puzle sin patrón claro. Los últimos 100 kilómetros directamente fueron salvajes y un puro ejercicio de resiliencia y supervivencia. Cada ataque provocaba otro movimiento, los grupos se formaban y se deshacían con rapidez, y ninguna selección tenía fuerza suficiente para imponer el control. Ese desorden terminó creando la oportunidad decisiva cuando el pelotón entraba en los últimos treinta y cinco kilómetros: McNulty lanzó un ataque tan contundente que nadie fue capaz de seguirle, llegó a disponer de aproximadamente un minuto de ventaja y se encaminó hacia una victoria que, sin embargo, estuvo lejos de ser un paseo.
La última ascensión a Mont-Royal, a unos doce kilómetros de meta, estuvo a punto de arruinarlo todo. «Estaba muriéndome, pero seguí empujando», admitió después el estadounidense, que vio cómo su renta se reducía a apenas catorce segundos a nueve kilómetros de la llegada. Fue entonces cuando el trabajo de sus compañeros de selección resultó decisivo: Quinn Simmons y Matteo Jorgenson cerraron huecos y frenaron cada aceleración del grupo perseguidor, permitiendo a McNulty recuperar aire, volver a estirar la ventaja y afrontar el último kilómetro con margen suficiente para dejar de mirar atrás.
El contexto convierte la victoria en un círculo casi perfecto. McNulty ya conocía bien este trazado: ganó el Gran Premio de Montreal en 2025 y hace apenas dos semanas terminó tercero en la edición de 2026, por detrás de Isaac del Toro y Paul Seixas. Además, el estadounidense ya había sido campeón del mundo júnior de contrarreloj en Doha 2016, de modo que su carrera ha trazado un arco de diez años entre aquel primer arcoíris juvenil y este, el más importante de todos. Se convierte, además, en el tercer estadounidense de la historia en ganar el Mundial de ruta, después de Greg LeMond (1983 y 1989) y de Lance Armstrong (1993).
El resultado deja también una lectura para el ciclismo español: Juan Ayuso terminó decimotercero, mejor representante de la selección en una prueba que se resolvió lejos de los grandes favoritos y que confirma la enorme igualdad del pelotón actual. Tras un Mundial marcado por el cuarto título consecutivo de Remco Evenepoel en la contrarreloj élite, McNulty, el discreto lugarteniente de UAE Team Emirates, se ha ganado por fin el derecho a lucir el maillot que llevaba persiguiendo desde que era un adolescente.