Ville Koski adelantó al Alavés apenas dieciocho minutos después del pitido inicial, y durante un buen rato, en El Sardinero se instaló el silencio incómodo de quien ve peligrar algo que llevaba semanas construyendo. Pero el Racing de Santander respondió con la contundencia que ya empieza a definir su temporada de regreso a Primera: un doblete de Yassir Zabiri resolvió el partido por 2-1, dejando al conjunto vitoriano sin su condición más valiosa de este arranque liguero, la del invicto.
El dato no es menor. El Alavés llegaba a la capital cántabra como la gran revelación del inicio de temporada, instalado en puestos de liderato y sin conocer todavía la derrota en cinco jornadas de competición. El planteamiento de Quique Sánchez Flores, con un 3-5-2 bien engrasado, encontró premio pronto: Koski, atento en una jugada a balón parado, remató para poner el 0-1 y desatar la ilusión visitante. Fue, según reflejaron después las valoraciones individuales, la mejor actuación del central finlandés en todo el partido, sumando hasta ocho despejes en una tarde en la que se convirtió en el pilar defensivo babazorro.
El Racing, sin embargo, no tardó en reaccionar. Con más de 20.000 espectadores empujando desde las gradas de El Sardinero, el conjunto de Marián Aguilera —o quien ocupara el banquillo local— encontró en la banda derecha su principal arma de desestabilización, con un Íñigo Vicente que puso en serios apuros a la defensa alavesa durante toda la tarde. El propio Vicente asistió a Zabiri para el 1-1 en el minuto 38, y el marroquí repitió la dosis apenas ocho minutos después de la reanudación, con un remate de mucha cercanía que el propio Sivera reconoció, en las valoraciones posteriores, que poco pudo hacer por evitar.
El tramo final tuvo su propia dosis de dramatismo. El Alavés, con el partido en contra, se volcó al ataque buscando el empate, pero se topó una y otra vez con la resistencia de Agirrezabala bajo palos. La десperación visitante se tradujo en la expulsión de André Almeida en el minuto 86, por una entrada con la pierna a la altura de la cabeza de un rival, dejando a los de Sánchez Flores con diez hombres pese a tener el marcador en contra, un contrasentido táctico que certificó lo descontrolado que se había vuelto el epílogo. El partido, además, tuvo un susto serio ya en el descuento: un choque de cabezas entre Aitor Mañas y Salinas obligó a retirar al jugador alavés en camilla, entre los aplausos de ambas aficiones, en un gesto de deportividad que puso paréntesis al resultado.
Con esta victoria, el Racing certifica que El Sardinero puede convertirse en un escenario temible para cualquier rival esta temporada, mientras que el Alavés, pese a la primera derrota, sigue demostrando que su gran arranque liguero no fue flor de un día. La losa del invicto, eso sí, ya ha caído, y Quique Sánchez Flores tendrá que gestionar ahora cómo su equipo responde al primer tropiezo real del curso.