Veintiún años tarda a veces el fútbol en devolver a un club al lugar que siente suyo, y cuando por fin llega ese regreso, casi nunca lo hace por la puerta pequeña. El Real Betis volvió a la Champions League tras dos décadas de ausencia, y lo hizo con la épica que exigía la ocasión: un 2-3 remontado en el Decathlon Arena de Lille, resuelto en apenas veinte minutos de la segunda mitad, con Marc Bartra convertido en símbolo de resistencia y Troy Parrott firmando su presentación soñada en Europa.
El partido, sin embargo, arrancó con el peor guion posible para los intereses béticos. Apenas transcurridos doce minutos, Ayase Ueda adelantó a los locales, y el golpe se repitió veinticuatro minutos después, cuando Alexandro de Souza Ribeiro amplió la renta hasta el 2-1, dejando a un Betis debutante en la máxima competición europea con la sensación de estar viviendo su reencuentro con la Champions de la peor manera imaginable. Pero entre esos dos zarpazos franceses, el conjunto de Manuel Pellegrini ya había encontrado su primera respuesta: Marc Bartra, con un cabezazo imposible de detener tras un centro de Pablo Fornals, firmó el 1-1 en el minuto 33, el primer aviso de que este Betis no había viajado a Francia a rendirse sin pelear.
La segunda mitad se convirtió, directamente, en el escaparate particular del central catalán y del delantero irlandés. En el minuto 49, Bartra repitió la jugada, esta vez rematando de nuevo con la cabeza para completar su doblete y devolver la igualada al marcador, un gesto de liderazgo defensivo que contrastaba con la fragilidad mostrada por los béticos en el primer acto. Cuatro minutos después llegó el golpe definitivo: Troy Parrott, asistido por Rodrigo Riquelme, definió con clase para poner el 2-3 y certificar que su adaptación al fútbol español y europeo está siendo, sencillamente, extraordinaria.
El tramo final tuvo su ración de sufrimiento verdiblanco. Antony estuvo a punto de ampliar la ventaja con una gran acción individual que detuvo con agilidad el meta Berke Özer, y ya en el descuento, Olivier Giroud tuvo en sus botas el empate del Lille con un remate desde cerca que se marchó rozando el poste, dejando a toda la afición desplazada con el corazón en un puño hasta el pitido final.
Con esta victoria, el Real Betis certifica sus primeros tres puntos en su regreso a la Champions League, veintiún años después de su última participación, y lo hace además apenas días después de haber derrotado al propio Real Madrid en LaLiga. Un mensaje que resuena con fuerza en Heliópolis: este Betis ha vuelto a Europa dispuesto a no pasar de puntillas por la gran cita continental.