Hacían falta tres jornadas y una necesidad imperiosa de reacción, y el Levante encontró ambas cosas a la vez este sábado en el Ciutat de València. Los granotas sumaron su primera victoria del curso con una contundente manita por 5-2 ante un Real Betis que se marchó de Valencia con las vergüenzas al aire, en una tarde en la que dos nombres propios, Roger Brugué e Iván Romero, se erigieron en los grandes artífices de la fiesta local.
El planteamiento de Julián Calero no pudo salir mejor desde el arranque. El Levante saltó al césped con una presión alta y una intensidad que incomodó de inmediato al Betis, liderada por un incansable Iván Romero, que se convirtió en la referencia ofensiva de todo el equipo pese a no ver puerta. El delantero avisó en dos ocasiones tempranas —una con un mal remate dentro del área en el 11′ y otra con un disparo que sacó Álvaro Valles en el 14’—, y aunque el Betis rozó el susto con un gol anulado a Troy Parrott por fuera de juego, fue el Levante quien encontró premio primero: Adrián de la Fuente, Dela, remató de cabeza a la salida de un córner para batir a Valles y adelantar a los locales en el minuto 24, ante un Betis que parecía completamente dormido.
El partido, lejos de calmarse, siguió siendo un festival de emociones hasta el descanso, con el marcador igualándose antes del intermedio en un primer acto tan intenso como desordenado. Pero fue en la segunda mitad cuando Roger Brugué decidió tomar las riendas del encuentro por completo. El extremo catalán, con dos zarpazos de calidad, rompió el empate y devolvió la ventaja a los suyos, culminando el segundo de sus goles cazando un balón suelto tras un disparo del propio Romero que se había topado con el palo. Un doblete que certifica su gran estado de forma y que confirma que, cuando el Ciutat empuja, este Levante se transforma en un rival muy incómodo.
Con el Betis volcado en una remontada que ya resultaba imposible, el Levante todavía tuvo margen para el capricho final: Etta Eyong sirvió en bandeja a Olasagasti, que remató de cabeza para firmar el quinto y sellar una goleada que deja tocado el ánimo verdiblanco. La imagen defensiva mostrada por los de Manuel Pellegrini, con una zaga incapaz de sostener el ritmo local, contrasta brutalmente con la solidez que este mismo equipo había mostrado en las dos primeras jornadas del curso.
Para el Levante, la lectura es de pura felicidad: la primera victoria de la temporada llega, además, con la mejor de las formas posibles, con Iván Romero como motor incansable del ataque y Roger Brugué como el hombre decisivo en el marcador. Para el Betis, en cambio, el batacazo de Orriols obliga a Manuel Pellegrini a hacer autocrítica cuanto antes y a mirar a la dirección deportiva en los últimos días de mercado.