El Levante sigue empeñado en desafiar todos los pronósticos. El conjunto valenciano derrotó al Mallorca por 2-0 en el Ciutat de València y encadenó su tercera victoria consecutiva para mantener viva una permanencia que hace apenas unas semanas parecía imposible. El equipo granota llegará a la última jornada dependiendo todavía de una combinación de resultados, pero lo hará con algo que había perdido durante gran parte del curso: convicción. La victoria ante el Mallorca no solo le permite seguir respirando, sino que además empuja al Girona a puestos de descenso y convierte el desenlace liguero en un escenario completamente abierto.
El partido tuvo mucho más de tensión que de brillo durante buena parte de la primera mitad. El Levante asumió la iniciativa desde el comienzo, consciente de que solo le servía ganar, pero le costó transformar su dominio territorial en ocasiones claras. El Mallorca, ya salvado y sin grandes urgencias clasificatorias, trató de bajar el ritmo y protegerse con posesiones largas, aunque transmitió cierta falta de intensidad competitiva en varios tramos. El encuentro cambió justo antes del descanso. En el minuto 43 apareció Carlos Espí para aprovechar un balón dentro del área y firmar el 1-0, un gol que desató emocionalmente al Ciutat y alivió la ansiedad local.
El tanto permitió al Levante afrontar la segunda parte con más claridad mental. El equipo granota siguió jugando con intensidad, pero ya sin la precipitación que le había acompañado durante tantos partidos decisivos esta temporada. El Mallorca dio un paso adelante tras el descanso y obligó a intervenir varias veces a Andrés Fernández, aunque le faltó profundidad real en los últimos metros. El encuentro terminó de inclinarse en el minuto 78, cuando Kervin Arriaga conectó un potente disparo para marcar el 2-0 y cerrar definitivamente una victoria imprescindible para los locales.
La transformación competitiva del Levante en este tramo final del campeonato explica buena parte de su reacción. Durante meses pareció un equipo condenado por los errores defensivos y la fragilidad emocional, pero en las últimas jornadas ha encontrado orden, agresividad y una energía colectiva que le ha permitido enlazar resultados impensables hace apenas un mes. El Ciutat también ha recuperado ese ambiente de urgencia y empuje que tantas veces sostuvo al equipo en otras permanencias agónicas.
La última jornada decidirá si la remontada termina convirtiéndose en una salvación histórica o en un esfuerzo insuficiente. Pero el Levante ya ha conseguido algo que parecía fuera de su alcance: llegar vivo al último día y trasladar toda la presión a sus rivales directos. El Mallorca, en cambio, cerró el partido dejando una imagen demasiado plana para un equipo que hace semanas aseguró su continuidad. En Valencia, mientras tanto, nadie quiere dejar de creer.