LaLiga se ha empeñado en que todavía no tengamos cabeza para pensar en el Mundial. A falta de dos jornadas, la tabla sigue llena de cuentas pendientes: equipos que no pueden dejar de mirar al descenso y otros que han empezado a mirar a Europa casi sin hacer demasiado ruido, como Rayo o Getafe.
Mallorca, Levante, Girona, Alavés, Elche, Espanyol, Sevilla, Osasuna o Valencia viven este tramo con distintos matices, pero con una única verdad universal. Y es que no pueden permitirse desconectar. El Real Oviedo, desde una posición mucho más castigada, conoce ya la parte más cruel de la categoría. Volver a Primera exige ilusión, pero quedarse exige resistir cuando cada partido empieza a parecer definitivo.
El Espanyol encontró ante el Athletic una victoria que desbloquea a un vestuario que venía demasiado tiempo golpeado. Las lágrimas de Manolo González lo corroboran. Sevilla y Alavés también han tenido triunfos que oxigenan, aunque en mayo respirar no significa estar salvado. Mallorca, Elche y Levante siguen en esa frontera incómoda.Un punto puede cambiar el relato. Girona, desde un lugar menos esperado, se ha visto metido en una pelea que también mide su capacidad para convivir con la tensión.
En este tipo de partidos, el fútbol se vuelve menos creativo. El central despeja antes. El mediocentro arriesga menos. El delantero piensa una décima de más. El primer gol pesa como una losa y un córner defendido en el minuto 88 puede ser la jugada diferencial del encuentro. La permanencia rara vez se gana desde la estética. Se gana en la segunda jugada, en el área propia, en el balón parado, en no romperse después de encajar y en saber sobrevivir a esos minutos en los que el partido se te viene encima.
Por eso mayo se juega de otra manera. Hay equipos que ya han dejado atrás lo peor y empiezan a mirar hacia arriba, y otros que todavía viven pendientes de no volver a caer en la zona más incómoda. Una situación en la que el peso del escudo no basta para jugar con calma porque cada gol mueve la tabla. Todo depende de competir cuando la cabeza pesa más que las piernas.