El Barça miraba desde el sofá con el champán casi descorchado. El Real Madrid tenía otra opinión. Con dos golazos de Vinicius en la segunda parte, el equipo de Álvaro Arbeloa venció al Espanyol en Cornellà y aplazó al Clásico del 10 de mayo la posibilidad de que el Barça se proclame matemáticamente campeón. El resultado mantiene al Madrid a once puntos de los azulgranas con doce por disputarse, lo que deja la Liga sin sentenciar hasta el Camp Nou.
El partido fue trabado y de escasa calidad durante el primer tiempo. El Madrid mandó con el balón sin demasiada profundidad real, y el Espanyol, nervioso pero ordenado, aguantó el tipo. Vinícius avisó pronto con un disparo al palo, la única acción que hizo tragar saliva antes del descanso. Hubo tensión en un mano a mano entre el brasileño y El Hilali, con una roja del lateral local que el VAR corrigió y dejó en amarilla. El resultado al descanso, 0-0, era justo para lo que se había visto.
La segunda parte trajo a Vinícius en su mejor versión. En el minuto 54, tras una pared con Gonzalo, se metió hacia dentro, combinó, recibió de vuelta, amago con el cuerpo y cruzó el disparo ante Dmitrović para el 0-1. El Espanyol quedó tocado. En el 66, un taconazo precioso de Bellingham en la frontal encontró a Vinícius bien colocado, que fusiló con el empeine para firmar el 0-2. Dos golazos que cerraron el partido y dejaron al Espanyol sin respuesta.
El Espanyol acumula 17 jornadas sin ganar -todo lo que llevamos de año- y mira de reojo a las posiciones de descenso. Para el Madrid, la victoria fue una bocanada de aire fresco, aunque no repare sus heridas: sin Champions y con el título de Liga prácticamente definido. El Clásico del Camp Nou será el escenario donde podría dictarse sentencia.