Valencia Basket se apuntó el primer punto de la serie tras imponerse por un ajustado 118-117 al Joventut de Badalona después de una prórroga que hizo justicia a la igualdad mostrada durante toda la noche. El Roig Arena disfrutó de uno de esos encuentros que se recuerdan durante años, un intercambio constante de golpes en el que ninguno de los dos equipos encontró la forma de imponer su ley de manera definitiva.
El conjunto de Pedro Martínez parecía partir con la condición de favorito, respaldado por el factor cancha y por una temporada sobresaliente, pero la Penya dejó claro desde el inicio que había viajado a Valencia con la intención de discutir cada posesión. La dirección de Ricky Rubio marcó el ritmo del encuentro. El base catalán firmó una actuación extraordinaria con 22 puntos y 11 asistencias, manejando los tiempos del partido y encontrando soluciones incluso cuando Valencia elevó la agresividad defensiva. A su alrededor, el equipo verdinegro respondió con acierto y personalidad para sostener un pulso anotador de máxima exigencia.
Valencia encontró su sostén en Jean Montero. El dominicano volvió a asumir responsabilidades en los momentos de mayor presión y terminó con 27 puntos y 8 rebotes. Cada vez que el Joventut parecía abrir una brecha definitiva, aparecía el talento del exterior taronja para mantener con vida a los locales. También resultó decisiva la aportación de Jaime Pradilla, fundamental para que el conjunto valenciano pudiera alargar el partido cuando la semifinal parecía inclinarse hacia el lado visitante.
La prórroga fue la prolongación natural de un encuentro sin dueño. El cansancio no redujo el ritmo ni la ambición de dos equipos decididos a atacar hasta el final. En ese escenario emergió nuevamente Montero, que anotó los tiros libres que terminaron inclinando la balanza hacia el Valencia. El Joventut dispuso todavía de la última posesión para completar la sorpresa, pero la defensa local resistió el último intento y aseguró una victoria tan trabajada como valiosa.
Más allá del 1-0, el partido dejó una conclusión evidente: la semifinal está muy lejos de resolverse. Valencia conserva el factor cancha y el primer golpe, pero también comprobó que la Penya tiene argumentos suficientes para competir de tú a tú contra uno de los grandes favoritos al título. Si el resto de la serie mantiene el nivel de este primer capítulo, el baloncesto español está ante una eliminatoria memorable.