Hace apenas unos meses, Nico Laprovittola vestía de azulgrana. Este domingo, con la camiseta verdinegra del Joventut, le devolvió al Barça la peor de las bienvenidas posibles: 31 puntos, nueve triples y siete asistencias que certificaron un contundente 101-87 en la final de la Supercopa Endesa 2026, disputada ante su gente en el Olímpic de Badalona, y que cerraba además una cuenta pendiente de treinta y nueve años, la de aquella final perdida en 1987 precisamente ante el conjunto culer.
El argentino, elegido MVP del torneo tras haber firmado también 27 puntos y diez asistencias en la semifinal ante el Baskonia, protagonizó una de las actuaciones exteriores más devastadoras que se recuerdan en un partido decisivo del baloncesto español. El Joventut lanzó con un 52% en triples —diecisiete de treinta y tres intentos—, dominó el rebote por 36 a 25 y repartió 21 asistencias, un despliegue colectivo que encontró en Laprovittola su máximo exponente, pero que se sostuvo también en el liderazgo de Ricky Rubio, de vuelta en Badalona desde 2024 tras dieciséis años lejos de su club formador, y en las contribuciones de Eli John Ndiaye y Emir Sulejmanovic bajo el aro.
El partido tuvo su momento de máxima tensión en el tercer cuarto, cuando el Joventut llegó a abrir una renta de trece puntos (61-48) que Kevin Punter, Joel Parra y Tyrese Martin fueron recortando poco a poco, devolviendo la incertidumbre a un Olímpic completamente entregado. Pero la Penya, fiel a la idea que resumió después su técnico, Dani Miret, sostuvo la concentración durante los cuarenta minutos completos, resistiendo cualquier atisbo de remontada culer hasta sellar un triunfo histórico.
El título tiene, además, una dimensión que trasciende lo puramente deportivo. El Joventut se convierte en el primer equipo organizador capaz de ganar la Supercopa Endesa en toda la historia del torneo, rompiendo la llamada maldición del anfitrión que ni siquiera Gran Canaria había logrado esquivar en 2017. Es, también, su primer título desde 2008, y llega apenas un curso después de que el club rompiera una sequía de casi cuatro décadas sin disputar esta misma final, la anterior había sido en 1987, resuelta precisamente en contra ante el propio Barcelona.
Para Dani Miret, de 41 años, supone además su primer trofeo ACB como entrenador principal, mientras que Ricky Rubio reconoció después haber afrontado la final con más nervios que la propia final del Mundial de 2019. Con este resultado, la Supercopa certifica su cuarto campeón diferente en cuatro ediciones consecutivas —Real Madrid, Unicaja, Valencia Basket y ahora Joventut—, un hito de alternancia que no se producía desde el período 2014-2017, y que confirma la extraordinaria competitividad que atraviesa el baloncesto español en el arranque de esta temporada.
La @Penya1930 gana al Barça y conquista la Supercopa 40 años después. Primer título del club verdinegro en 18 años (ULEB 2008). pic.twitter.com/GW2UhHt8Xp