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PSG

Mundial de Clubes

Una danza indescifrable

Hoy hace tres años que aterrizó en París. No corre, levita sobre el césped. Su privilegiada visión de juego escanea la progresión a una velocidad inalcanzable. Cada balón que toca, mejora la jugada. Vítor Machado Ferreira es un director de orquesta. Interpreta a la perfección lo que compone cada uno de los técnicos que le dirigen y selecciona el repertorio de sus habilidades para guiar a sus compañeros. Motor, cerebro, batuta. Cada actuación del PSG es una nueva exhibición del centrocampista luso.

Lo de Vitinha no es una explosión ocasionada por la brillante temporada del club parisino, es la madurez de su fútbol. Antes de la lograda Champions, donde el PSG ha sido un rodillo, el de Santo Tirso ya había brillado en el césped de la competición continental. Cuando los de Luis Enrique se quedaron a las puertas de la final en el curso anterior, eliminados por el Borussia Dortmund, Vitinha fue el jugador más destacado del PSG en su paso por el torneo.

Ese esplendor despertó gran expectación por ver cómo cuajaba en la Portugal de Roberto Martínez, donde se intuía que tendría una presencia mucho más clara que en el Mundial de 2022. El paso de esa selección por la Eurocopa 2024 concluyó en los once metros, con una tanda de penaltis que colocaría a Francia como semifinalista. C’est la vie. Sin embargo, Bob fabricó otra oportunidad con la Nations League, donde Vitinha tuvo mucho que ver en la reacción del combinado portugués para acceder a la final. Acabó alcanzando su primer título con la absoluta de su país.

La temporada del PSG en general, y de Vitinha en particular -con la friolera de 64 partidos acumulados en sus piernas a día de hoy- es para enmarcar. Dinamismo, cambio de ritmo, una conducción estética y fantasiosa para romper líneas. La manifestación de una pieza imprescindible, un organizador imperioso con una inteligencia táctica que le permite encajar en distintos contextos sin alterar su esencia. Domina el ritmo, con la pausa, con el control, y baila en el tapete, omnipresente, una danza indescifrable. Un susurro en medio de un huracán, una calma engañosa que esconde el estallido de un pase filtrado que solo él pudo ver. Vitinha es poesía y con sus versos libres, sin reglas ni rigidez, está recitando fútbol en su máxima expresión.

Editora en SpheraSports. Especialista en Scouting y análisis de juego por MBPSchool. Sport Social Media. Eventos Deportivos

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