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Foto: @Atleti

Atlético

Talismán

Se encontró, por fin, con la victoria en Liga, pero no pudo estirar la misma suerte en su debut en Champions League. El escenario era diabólico, el reto mayúsculo. Asaltar Anfield, un templo divino para el aficionado neutral, un callejón oscuro y tétrico para los rivales. El contexto también lo era; llegaba el Atleti plagado de bajas. Y el Liverpool, que olió la sangre, fue a por su presa. Dos goles en seis minutos vaticinaban la caída al abismo.

Sin embargo, Marcos Llorente, ese jugador polivalente que precisamente se convirtió en delantero inesperado hace más de cinco años para levantar un 2-0 con un doblete en ese decorado, volvió a aparecer como un salvavidas para intentar cambiar un guion que parecía estar escrito. De lateral, de interior, de lo que pida el partido. El primero rozando el descanso, el segundo haciendo volar la lógica por los aires con una preciosa volea y convirtiendo Anfield en el patio de su casa. 7 goles en Champions, 4 en el estadio de los Reds.

Cable rojo o cable azul. La oportunidad exigía sobrevivir, hallar un orden pulcro para llevar a cabo el ejercicio de resistencia. Pero los goles pueden durar lo que dura un amor de verano. Los de chapuzones, bronceado y arena en los labios. Alivio que reduce el atropello de la rutina, una relación intensa pero fugaz como un pestañeo. En esa separación teñida de drama, Virgil van Dijk devolvió al Atleti a una realidad a la que no quería mirar a los ojos.

El Liverpool ganó en el marcador y en las estadísticas. Quiso escribir el inicio y el desenlace de esta historia, dejándole una parte del nudo a un Atleti que encontró la trama en Pablo Barrios y el argumento fantasioso en la heroicidad de Llorente que, además, quiso alargar el peso de su papel mandando un balón a Sorloth en el 96’. En la despedida del romance, donde uno no puede sentir la derrota como tal porque todavía no se ha diluido la sensación triunfante de darse esa oportunidad, supo el Atleti que había perdido pero que, como ese deseo efímero de estío, había merecido la pena. Al fin y al cabo, esas historias nunca se olvidan. Los goles de Llorente en Anfield, tampoco.

Editora en SpheraSports. Especialista en Scouting y análisis de juego por MBPSchool. Sport Social Media. Eventos Deportivos

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