Hay algo que no puede detener ni un fantástico guardameta. Los contratiempos son inalcanzables para cualquiera, por mucho que estire el brazo. 491 días han pasado desde ese salto de ter Stegen para cazar un balón. Gestos de preocupación, las lágrimas de Yeremy Pino, el aplauso ensordecedor en la Cerámica. En el apoyo, algo se rompía. Más de lo que se intuía. Un muro de apariencia inquebrantable, vulnerable. La rotura trajo más heridas. Una recuperación lenta y exigente y los daños colaterales. El resto ya lo conocemos, incluye episodios grotescos.
Sus minutos con el Barça han sido tan escasos como se predecían. Con la intención de correr las cortinas del escaparate, Flick le concedió la titularidad ante el Guadalajara, en la Copa del Rey. El mercado de invierno ha traído una cesión que es un ‘win win’ para todas las partes. Con la camiseta del Girona, ter Stegen busca estar visible para recibir la llamada de Nagelsmann. El Barça quiere revalorizar al portero, que tiene contrato hasta 2028. Míchel tiene a su disposición un arquero que comprende a la perfección la salida de balón de su libreto, proporcionando seguridad a la línea defensiva.
Todo sucede con un Girona que había desencadenado tres victorias seguidas y con Gazzaniga firmando dos porterías a cero, ante Osasuna y Espanyol. No ha sido una decisión fácil para el técnico de Vallecas, que ha asegurado, refiriéndose al futbolista argentino, que “sería muy injusto no darle vueltas a la cabeza, porque lo primero que hago es pensar que le puedo estar fallando a un jugador. Y eso es lo que nunca quiero hacer”.
423 partidos, 20 títulos e imágenes dignas de lienzo en 11 temporadas defendiendo el escudo blaugrana. Anoche, ter Stegen vistió otros colores. Ante el Getafe tuvo una parada salvadora en el 96’. Con la rodilla, qué cosas. Lo hizo con el dorsal 22, el único disponible y, curiosamente, el mismo que lucía cuando debutó con la selección alemana. No pudo detener los contratiempos, pero ahora vive una nueva historia: la de reconciliarse con el fútbol y que éste pueda devolverle un poco de todo aquello que él le ha dado.