La jornada retro de LaLiga sirvió para recordar aquellos maravillosos años en que a las dos Españas las separaba una suscripción a Canal Plus -con la llave que te permitía ver el partido del domingo sin codificar-. Los sponsors acompañaban con complicidad a camisetas icónicas, no como hoy, donde hay una competición paralela por ver qué club luce la equipación con menos carisma y el patrocinio más insulso.
El mejor guiño retro lo firmaron cuatro ‘9’ genuinos que se pusieron de acuerdo sin saberlo para hacerle una oda al noble oficio del delantero centro de toda la vida.
Vedat Muriqi firmó un doblete en Son Moix, llega a 21 goles, supera a Eto’o como máximo goleador histórico del Mallorca (55) y acecha a Mbappé en el Pichichi. Un faro encendido en mitad de una isla que tomará la salvación al abordaje. Piratería o barbarie.
Ante Budimir, ‘el Cisne de Zenica’, volvió a ver puerta y mantiene a Osasuna soñando con volver a Europa. 16 goles para un balcánico que no es un nueve de YouTube con música épica. Es el que salta cuando nadie más va. El artesano que cincela el gol con pecho, hombro, frente y fe.
Lucas Boyé firmó un gol escandaloso en Anoeta en el 95’. 11 goles este curso, 30 años y la mirada del que ya lo ha visto todo. Un viaje larguísimo hacia ningún sitio que terminó siendo el sitio exacto. Vitoria sabe que la salvación pasa por él. Demasiado generoso para ser estrella, demasiado bueno para ser ignorado.
Lo de Federico Viñas y su doblete en Vigo sirve para reseñar la épica del Real Oviedo en su camino hacia Ítaca. ‘El Toro’ es de esa estirpe que entiende el fútbol como carácter y alma. Bielsa lo vio antes que nadie, porque Bielsa estará ‘Loco’, sí, pero de esto sabe un rato. El charrúa irá al Mundial con Uruguay porque es combustión pura. Dinamita celeste.
Cuatro hombres que no rehúyen el contacto sino que se abrazan a él. Te bajan lavadoras, te rematan con el alma y le ponen el corazón a cada salto. No son delanteros de ataque líquido. Esta gente es pólvora y si pisan área riegan las opciones de sus equipos. Pura escuela balcánica y rioplatense. Benditas reminiscencias de un fútbol que aún resiste, pese a todo y pese a todos. Larga vida.