El ciclismo español tiene una noticia difícil de digerir. Mikel Landa no estará en la salida del Giro de Italia 2026, previsto del 8 al 31 de mayo, después de que las pruebas médicas realizadas en los últimos días hayan confirmado lo que el cuerpo llevaba días avisando: una fractura pélvica que hace incompatible cualquier esfuerzo de alta intensidad en las próximas semanas.
El origen del problema se remonta a la Itzulia Basque Country. Durante el descenso de San Miguel de Aralar, Landa se vio arrollado por un vehículo de la organización. Aunque pudo terminar la etapa, el dolor fue tal que obligó a abandonar la carrera. El parte médico inicial señalaba únicamente golpes y abrasiones, sin fracturas aparentes. Pero la naturaleza de la lesión dificultó su identificación, y fueron los exámenes posteriores los que permitieron un diagnóstico preciso: fractura pélvica. A partir de ahí, la decisión fue inmediata.
El propio Landa lo explicó con una mezcla de decepción y resignación que resume bien todo lo que ha vivido en los últimos años: «Estoy decepcionado, había trabajado mucho tras un invierno complicado y empezaba a encontrar buenas sensaciones en la Itzulia. Sentía molestias, pero el tipo de fractura dificultó su detección al principio. Ahora toca centrarse plenamente en la recuperación». El vasco había afrontado un invierno complicado por enfermedad que retrasó el inicio de su temporada, con su regreso a la competición produciéndose en la Volta a Catalunya.
El año pasado, Landa también tuvo que abandonar el Giro en la primera etapa por una caída que le provocó una fractura en la vértebra T11, que le apartó durante buena parte de la temporada. Esta vez ni siquiera podrá tomar la salida. El Giro, escenario de algunos de los mejores momentos de su carrera -podio en 2015, victoria de etapa en 2017 y tercer puesto en 2022-, vuelve a esquivarle de la manera más cruel posible. Su prioridad ahora es recuperarse y definir nuevos objetivos para el resto de la temporada, aunque el calendario aprieta y el Tour llega en julio. La mala fortuna de Mikel Landa con las grandes vueltas sigue escribiendo capítulos que nadie querría leer.