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Baloncesto

Málaga se rebela: Unicaja fuerza el cuarto partido

El Martín Carpena fue un volcán. El Real Madrid, invicto desde diciembre y con la final en la yema de los dedos, se encontró de repente con el Unicaja más reconocible: ese equipo coral, eléctrico y valiente que había desaparecido en los dos primeros asaltos de la serie. El resultado, un 86-84 que fuerza el cuarto partido y devuelve el suspense a unas semifinales que parecían sentenciadas.

La noche arrancó con un Unicaja desatado, liderado por un Osetkowski imperial (21 puntos y 6 rebotes), que se erigió en el inesperado héroe local tras pasar desapercibido en Madrid. El Real Madrid, aturdido, acumulaba pérdidas y veía cómo los malagueños doblaban el marcador mediado el primer cuarto (15-7). El Carpena rugía, y el 23-13 del primer acto era solo el preludio de la tormenta: Unicaja llegó a gozar de 19 puntos de ventaja antes del descanso, mientras los blancos se desangraban en defensa y se atascaban en ataque.

Pero este Madrid no sabe rendirse. Hezonja y Musa tiraron de orgullo, Campazzo apretó en defensa y, poco a poco, los de Chus Mateo fueron limando la diferencia. El Unicaja, que había rozado la perfección en la primera mitad, empezó a temblar. Los fantasmas del miedo a ganar sobrevolaron el Carpena cuando los blancos, a base de triples y músculo, igualaron el partido en el último suspiro.

El desenlace fue puro playoff: Garuba empató a falta de siete décimas, pero en la jugada previa Musa cometió una falta antideportiva sobre Perry tras revisión arbitral. Alberto Díaz, el alma verde, no falló desde la línea y sentenció el partido ante la incredulidad madridista y las protestas de Chus Mateo.

El Carpena, factor diferencial
El ambiente fue el de las grandes noches. El Carpena, que había asistido impotente a la exhibición blanca en los dos primeros partidos, se convirtió en el sexto hombre y empujó a los suyos cuando más lo necesitaban. Ni la lesión de Tyson Pérez ni el miedo escénico pudieron con el carácter de un Unicaja que, por fin, recordó por qué llegó tan lejos esta temporada.

¿Y ahora qué?
La serie se pone 2-1 para el Real Madrid, pero el Unicaja ha demostrado que no piensa regalar nada. El martes, cuarto asalto en Málaga. El Madrid sigue siendo favorito, pero ya sabe que para ganar en el Carpena hay que sudar sangre y lágrimas. La semifinal, lejos de morir, está más viva que nunca.

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