Hay un momento que Kane no ha podido olvidar. Qatar 2022, cuartos de final contra Francia, último cuarto de hora, empate en el marcador. Le llegó el penalti. Lo mandó fuera. Inglaterra se fue a casa y él cargó con eso durante meses. Es un peso que no desaparece del todo aunque pasen los años, aunque cambies de club, aunque los goles no paren de llegar. Ese tipo de herida que puede no cerrar hasta que se repara en el mismo escenario donde se abrió.
Ahora vuelve. Tercer Mundial consecutivo con el brazalete de capitán, y llega en el mejor momento de su carrera. De hecho, él mismo lo dice, y cuesta llevarle la contraria viendo lo que ha hecho esta temporada en el Bayern.
Lo que hace especial a Kane no es solo que marque goles, y bien podría. Es lo que le da a Inglaterra cuando no tiene el balón. Baja a pedir al mediocampo, obliga a los centrales rivales a salir de su sitio y seguirle, y en ese movimiento crea el espacio que otros van a ocupar. No es un nueve que espera quieto en el área. Es un nueve que piensa, que desordena y que también construye. Tuchel lo sabe y ha puesto extremos rápidos a su lado como Rashford, Saka y Madueke para aprovechar exactamente eso. Cuando Kane baja, alguien sube. Siempre hay alguien.
Y luego está lo otro. Kane es el tipo que ha fallado penaltis decisivos, que ha perdido finales, que ha cargado con toda una selección encima sin montar un drama ni una sola vez. Los jugadores más jóvenes del equipo le observan y aprenden, no porque nadie se lo pida, sino porque es imposible no hacerlo.
Este puede ser el Mundial que lo cambia todo. Kane tiene 32 años y lleva toda su carrera siendo prácticamente el jugador más importante de cada equipo en el que ha estado. Eso agota a algunos. A él parece haberle enseñado a vivir con la presión como si fuera parte del paisaje. No la busca ni tampoco la esquiva.
Pero también sabe que no hay que confiarse, que puedes llegar siendo el mejor y volverte a casa antes de tiempo. Este equipo es distinto. Él es distinto. Y hay momentos en una carrera que no se repiten, por lo que hay que aprovecharlos.
Si llega el penalti, esta vez entra.