Nadie había repetido coronación en la FIBA Europe Cup. Nadie que hubiera caído en el partido de ida había logrado remontar para alzarse con el título. El Surne Bilbao de Jaume Ponsarnau no sabía nada de eso, o simplemente decidió no saberlo. Con 10.000 personas en el Bilbao Arena convirtiendo Miribilla en algo muy parecido a un volcán en erupción, el equipo vizcaíno remontó los seis puntos de desventaja que traía de Salónica, derrotó al PAOK por 89-74 y conquistó su segundo título europeo de la historia. Dos consecutivos. Dos únicos. La dinastía tiene nombre: hombres de negro.
La primera mitad no fue fácil. El PAOK mandó en el primer cuarto aprovechando el mal arranque del Surne Bilbao y los bajos porcentajes de tiro de los locales. El partido se jugaba en paralelo con el global de la eliminatoria, y los bilbaínos llegaban al descanso con +2 en el choque pero todavía por detrás en el cómputo total. Fue la aparición de Normantas y las primeras acciones positivas de Jaworski en ataque las que dieron otro tono al Surne en el tramo final de la primera mitad. El marcador al descanso era 43-41, prometedor pero insuficiente.
La segunda mitad fue otra película. Un parcial de 18-4 en el tercer cuarto transformó el partido por completo: del 49-49 al 67-53 en apenas diez minutos. Fue el momento en que Miribilla entendió que esto podía pasar de verdad. Triplazo de Normantas para el primer liderato global, dos más uno de Petrasek para el siguiente arreón, y el PAOK con Moore y Beverley acumulando faltas personales sin poder frenar la hemorragia. El luminoso marcaba 80-58 a cinco minutos del final, y lo que vino después fue la fiesta que la afición llevaba semanas soñando.
Normantas fue el máximo anotador con 17 puntos y 20 de valoración; Hilliard, designado MVP de la final, aportó 16; Pantzar y Petrasek sumaron 14 cada uno. Cuatro jugadores por encima de los doce puntos en una noche en que el Surne demostró que su fortaleza no descansa en ninguna estrella individual sino en la solidez colectiva de un proyecto sólido y bien construido. El PAOK, que llegó a Bilbao con 600 aficionados griegos en las gradas, se marchó sin respuestas ante un equipo que en los momentos decisivos fue de otro nivel. Bilbao es bicampeón de la FIBA Europe Cup, el primer equipo en revalidar el título en la historia de la competición.