El Deportivo llegaba a este miércoles como una de las grandes sorpresas del arranque liguero: invicto, con Pierre-Emerick Aubameyang firmando una racha goleadora de ensueño, y con la ilusión intacta de un recién ascendido que soñaba con seguir desafiando cualquier pronóstico. Enfrente aterrizó el Sevilla, otra de las revelaciones de este inicio de temporada 2026/27, sexta clasificada con diez puntos de quince posibles bajo las órdenes de Luis García Plaza. El choque, correspondiente al partido número 110 disputado entre ambos históricos, terminó con un ajustado 0-1 que corta de raíz el sueño invicto blanquiazul.
El partido tardó en encontrar su verdad. La primera mitad transcurrió con el empate a cero como fiel reflejo de un duelo trabado, en el que ninguno de los dos equipos logró imponer con claridad su idea de juego. El Dépor, con Aubameyang buscando espacios entre líneas como venía haciendo jornada tras jornada, encontró la resistencia de una defensa hispalense bien plantada, mientras el Sevilla, cómodo con su idea de partido corto y ordenado, esperaba su momento sin exponerse en exceso ante un rival que llegaba crecido tras varias semanas de resultados sobresalientes.
El desenlace, sin embargo, llegó marcado por un episodio determinante: la expulsión de Angeliño, sancionado tras cortar de forma irregular una contra deportivista, dejó al Sevilla con un hombre menos en un tramo del partido que, lejos de beneficiar a los locales, terminó coincidiendo con el gol visitante que decantó la balanza. Con la mínima ventaja ya en el marcador, el conjunto de Luis García Plaza se replegó con disciplina, cerrando espacios y resistiendo el previsible asedio final de un Riazor que empujaba con todas sus fuerzas en busca del empate que su afición sentía merecido.
El resultado tiene una lectura doblemente significativa. Para el Deportivo, supone la primera derrota del curso, un tropiezo que, aunque duele por romper una racha perfecta, no debe empañar el nivel mostrado en las cinco primeras jornadas de regreso a Primera. Para el Sevilla, en cambio, certifica una victoria de altísimo valor moral: ganar en campo ajeno, con un hombre menos durante buena parte del tramo final, y frente a un rival que no había conocido la derrota, confirma que el proyecto de Luis García Plaza tiene argumentos de sobra para seguir instalado en la zona noble de la clasificación.
Con este resultado, ambos equipos siguen confirmando que este arranque de temporada 2026/27 se está escribiendo con nombres inesperados en la parte alta de la tabla. Riazor, eso sí, tendrá que esperar hasta el próximo domingo para intentar recuperar la senda del triunfo ante su gente, con la certeza de que el sueño del invicto, aunque roto, no resta ni un ápice de mérito a lo construido hasta ahora.