Hay imágenes que trasladan liberación, orgullo y fe. Puede tratarse a priori de una simple fotografía pero detrás de esta instantánea hay muchas cosas. Mientras la España balompédica de influencia andaba viendo los andares continentales del Real Madrid y el Atleti, otros veíamos al Oviedín tirarle un guiño a la épica en tierras valencianas. Siempre hubo clases.
Esta captura tomada ayer en el Estadio de Mestalla inmortaliza el primer gol de Salomón Rondón en LaLiga en 13 años, una vez el ‘gladiador’ y capitán de ‘La Vinotinto’ dejó Málaga para iniciar una vuelta al mundo que lo llevó a Rusia, China, Inglaterra, Argentina y México. A sus 36 años sigue siendo un delantero de culto y fetiche para muchos. Todo lo bueno que le pase será poco.
Detrás de esta fotografía se esconde la primera victoria del Real Oviedo en Mestalla en 37 años (1988) y el primer triunfo ovetense a domicilio en Primera División en 24 años (2001). 37 y 24 años, se dice pronto.
Hay momentos que en caliente no son calibrados con la importancia y exactitud que merecen, pero que con el paso de los meses quedan marcados como un punto de inflexión. Si el Real Oviedo finalmente logra su anhelado objetivo de salvar la categoría en su esperado regreso a la élite, esta imagen se recordará como el origen de todo.
La tropa de Veljko Paunović marcó ayer en el templo valencianista dos goles en 50 segundos. Los mismos goles que habían marcado en las 6 jornadas precedentes. 50 segundos, un fogonazo quirúrgico de orgullo, valor y garra que vale 6 puntos: los 3 que tenían perdidos y los 3 que ganaron. El fútbol es un deporte inexacto, impredecible e inverosímil. El fútbol son momentos. Eso y no otra cosa es la causa de su magia, su mística y su belleza.