‘Esté muerto está muy vivo’.El Real Oviedo elige creer.Los carbayones derrotaron este sábado al Girona en el Carlos Tartiere y obtienen su tercera victoria en esta Liga. Este triunfo llega cuatro meses después y tras buscarla en las últimas 14 jornadas y con tres entrenadores diferentes (Veljko Paunović, Luis Carrión y Guillermo Almada).
El equipo del Principado tienen la salvación a 6 puntos con 48 puntos (16 jornadas) aún en juego. El conjunto asturiano es muy consciente que la permanencia aún es posible y nadie duda que la pelearán hasta el final. Esa afición no merece menos. Orgullo, valor y garra.
El partido se dibujó como un pulso táctico: el Girona asumió la iniciativa con posesión y acercamientos laterales, mientras que el Real Oviedo corrigió errores con líneas compactas y presión adelantada en los momentos justos. Los visitantes dominaron fases del choque y generaron centros y combinaciones, pero les faltó la rotura final; los locales, por su parte, hicieron de la solidez defensiva su argumento principal y buscaron el contragolpe con lanzadores directos hacia la banda. El duelo se estancó en el mediocampo hasta que la tenacidad azul encontró grietas en la resistencia catalana; la sensación dominante fue la de un partido decidido por detalles más que por ocasiones limpias.
El partido se decantó en el tramo final, coincidiendo con la entrada de Santi Cazorla y el argentino Thiago Fernández al campo. A falta de poco más de un cuarto de hora, Ilyas Chaira -ex del Girona- aprovechó una asistencia medida por el debutante Thiago Fernández -cedido por el Villarreal- para perforar la red visitante y hacer estallar el Tartiere (minuto 74). El tanto estuvo sometido a revisión por VAR por un posible fuera de juego, pero la decisión terminó validándolo, y el atacante marroquí firmó así un gol que vale oro molido.
La lectura posterior es clara para ambos: el triunfo insufla vida a un Real Oviedo que necesitaba puntos para reengancharse a la pelea por la permanencia y devuelve al club asturiano una confianza que llevaba tiempo apagada; para el Girona, la derrota le rompe una gran racha que venía firmando el conjunto de Míchel y obliga a revisar como materializar dominio de la medular en ocasiones claras de gol.