El Rayo Vallecano salió al campo con determinación y la necesidad de romper una mala racha de ocho partidos sin ganar en LaLiga, una sequía que había lastrado su confianza en las últimas jornadas. Los de Íñigo Martínez tardaron apenas unos minutos en encender al público de Vallecas: Jorge de Frutos recogió un pase en profundidad y, en el minuto 4, abrió el marcador con un disparo certero que puso al Rayo por delante y desató la alegría en las gradas.
El Mallorca no tardó en reaccionar y, en el 30′, Vedat Muriqi aprovechó un buen centro para igualar el partido con un cabezazo preciso que batió al portero local, devolviendo la igualdad al marcador y mostrando que los bermellones venían con ideas claras de competir.
Sin embargo, el Rayo recuperó el control del juego antes del descanso y, en el minuto 42, Isi Palazón transformó un penalti con frialdad para poner el 2‑1 y devolver a su equipo la ventaja justo antes del intermedio. Ese tanto fue clave para la moral de un Rayo que pedía a gritos una victoria en casa tras tantos empates y derrotas recientes.
En la segunda mitad el Rayo aguantó los embistes visitantes y terminó defendiendo con oficio su ventaja, mientras el Mallorca buscaba el empate sin encontrar soluciones claras. Con el 2‑1 final, el Rayo cortó por fin esa racha, sumó los tres puntos en su estadio y, con este triunfo, se coloca décimo en la tabla de LaLiga, un respiro importante para las aspiraciones del equipo en lo que resta de temporada.