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Baloncesto

El Madrid sobrevive a un gran Valencia y se lleva un duelo épico en la prórroga

El segundo asalto de la final ACB no decepcionó. Tras un primer encuentro gris, por fin emergió el Valencia Basket reconocible: vertiginoso, coral y con un ritmo alto que puso contra las cuerdas al Real Madrid. Los blancos, exigidos hasta el límite, recurrieron a la épica para empatar en el último suspiro y acabar imponiéndose en la prórroga en un duelo trepidante.

El inicio fue prometedor para los de Chus Mateo. Con un Abalde muy activo y un Tavares dominante en ambas zonas, el Madrid arrancó con autoridad. Pero Valencia reaccionó pronto. Con un parcial de 11-23 sustentado en siete triples, los de Pedro Martínez le dieron la vuelta al marcador y se marcharon tres arriba tras el primer cuarto (22-25).

El segundo periodo mantuvo la intensidad. Valencia imponía su ritmo y devolvía canastas con relativa facilidad. Pocos equipos habrían aguantado el nivel del Valencia, pero el Madrid sostuvo las embestidas del equipo “Taronja” y fue capaz de golpear también. Emergió la figura de Andrés Feliz, acompañado de un buen Facu y un enérgico Usman Garuba. Al descanso, ligera ventaja blanca (48-45) y la sensación de estar ante un partido diferente.

La segunda mitad fue un duelo de estilos. Valencia buscó abrir el campo con Costello y Reuvers para alejar a Tavares de la pintura, mientras que el Madrid apostó por el músculo interior. El equilibrio se mantuvo y el tercer cuarto se cerró con un ajustado 69-68 para los locales.

En el último acto, el Valencia Basket apretó el acelerador. Un parcial de 4-14 le dio una renta de nueve puntos que parecía difícil de remontar. Jean Montero demostraba ser el jugador que es y nos deleitaba con su talento. Costello martilleaba desde el perímetro y el conjunto taronja acariciaba el empate en la serie. Sin embargo, el Madrid no se rindió. Facundo Campazzo mantuvo a los suyos en pie y una acción polémica (un tapón ilegal de Tavares no sancionado) desató las protestas valencianistas en un momento clave.

Con 30 segundos en el reloj y Valencia dos arriba, Chus Mateo recurrió a la leyenda: Sergio Llull. El balear, con 0 puntos en ese momento, recibió la última bola. ¿El desenlace? El de siempre. Penetración, bandeja y empate a 89. Solo anotó dos puntos en el partido, pero fueron decisivos.

Ya en la prórroga, el Real Madrid fue una apisonadora. Valencia, tocado anímicamente, no pudo seguir el ritmo. Andrés Feliz, en estado de gracia, anotó dos triples y se multiplicó en defensa y rebote. Usman Garuba, intenso como siempre, sumó un triple vital y fue un muro atrás. El parcial fue claro y el 102-96 final reflejó una victoria agónica para los blancos.

Un mazazo durísimo para Valencia, que lo hizo casi todo bien. Jean Montero brilló, tuvieron acierto exterior y el plan funcionó… hasta el desenlace. Perder así duele, y dar la vuelta a la serie parece una quimera. Pero si hay un lugar propicio para la hazaña, ese es La Fonteta. Últimos días de vida para el templo taronja, que no se rendirá sin pelear.

Analista especializado en baloncesto nacional y europeo. Junto a Sergio Martínez gestiono @2colegas, un proyecto con mucha Euroliga y ACB. 2 amigos de la infancia que comparten pasión: el baloncesto y la comunicación.

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