El Celta tendrá que protagonizar una remontada casi milagrosa en Balaídos para alcanzar las semifinales de la Europa League después de ser goleado por el Friburgo en el Europa-Park Stadion, donde firmó su peor partido de la temporada. El 3-0 de la ida de los cuartos de final deja la eliminatoria en una situación tan comprometida como difícil de explicar para un equipo que llegaba a Alemania como el mejor ataque de la competición.
Los locales dominaron desde el principio y encontraron premio en el minuto 10. Johan Manzambi condujo en paralelo a la frontal del área y cedió al pico izquierdo, donde Vincenzo Grifo se perfiló para cruzar un derechazo al segundo palo. Un gol que llegó antes de que el Celta pudiera asentarse, y que condicionó todo lo que vino después. En el minuto 32, un mal entendimiento entre Hugo Sotelo y Mingueza en un despeje regaló el balón al Friburgo, y Matanovic sirvió en bandeja el 2-0 para el remate de Jan-Niklas Beste. Partido roto antes del descanso.
Giráldez no tuvo más remedio que agitar su once en el intermedio, pero el guion no varió. El Friburgo se mostró cómodo en cualquier altura del campo y el Celta no encontró la manera de recuperar la pelota ni de llegar con peligro. Vecino entró pasado el 60 para dar más presencia en la medular, y Aspas y Pablo Durán se incorporaron en el 72 buscando velocidad y desequilibrio. Poco y tarde. Fue Ginter quien sentenció con un cabezazo al saque de un córner en el minuto 78, poniendo pie y medio en las semifinales.
El dato lo resume todo: cero tiros entre los tres palos en todo el partido. La peor actuación del Celta en lo que va de temporada europea. Queda la vuelta en Balaídos, con la afición empujando y la esperanza intacta sobre el papel. Pero el equipo de Giráldez sabe que necesita ser otro para revertir un marcador que, a día de hoy, pide más fe que argumentos.