El Allianz Arena congregó a 31.000 espectadores, récord histórico de asistencia para un partido femenino en Alemania, y el partido estuvo a la altura del escenario. El FC Barcelona salió de Múnich con una sensación incómoda: el 1-1 de la ida sabe a poco para un equipo que durante muchos tramos fue mejor, tuvo más balón y generó las ocasiones más limpias, pero no remató la eliminatoria cuando pudo. La vuelta, el 3 de mayo en el Spotify Camp Nou, decidirá quién llega a la final de Oslo.
La puesta en escena blaugrana fue seria y ambiciosa desde el primer minuto. Patri Guijarro ordenó desde el centro, Vicky López apareció activa entre líneas y Esmee Brugts empujó con constancia por fuera. El plan de Pere Romeu era claro: dominar, circular y buscar las espaldas de la defensa bávara. En el minuto 8, el primer ataque del Barça se convirtió en gol: Brugts abrió desde la banda izquierda y Ewa Pajor remató de primeras para el 0-1. Un golazo que resumió la filosofía del equipo: posición, pase interior, amplitud y delantera al primer toque.
El Bayern acusó el golpe, pero no abandonó su plan: dos líneas de cuatro compactas, poco espacio entre líneas, cesión del balón al Barça y salidas rápidas hacia Bühl y Harder. La extrema fue el gran recurso bávaro durante toda la tarde, con un duelo fascinante contra Ona Batlle por la banda derecha que desniveló en varias ocasiones el partido. En el 42′, Cata Coll tuvo que estirarse para evitar el gol de Kett desde la frontal. El Barça llegó al descanso con ventaja pero consciente de que la eliminatoria no estaba ni mucho menos resuelta.
La segunda parte trajo el mismo patrón, con el Barça empujando y el Bayern esperando su momento. En el 49′, Brugts estuvo a punto de sentenciar, pero su disparo con la derecha se marchó al palo. Fue la señal de que la noche no iba a ser fácil. En el 69′, cuando mejor estaba el Barça, el Bayern salió rápido en transición: Harder activó a Bühl, el balón llegó a Kett desde segunda línea y la lateral definió con calma para el 1-1. El Allianz Arena explotó. Una jugada que resumió perfectamente el plan bávaro: pocos toques, mucha agresividad y castigo inmediato.
Lo que vino después fue la imagen más dramática de la noche. Kett agarró del pelo a Salma Paralluelo en una jugada lejos de cualquier zona de peligro y la árbitra no dudó en mostrarle la roja directa. En la misma acción fue expulsado también el técnico José Barcala por protestar la decisión, con lo que ni la autora del gol ni el entrenador podrán estar en la vuelta. El Barça asedió el área bávara durante los últimos diez minutos con superioridad numérica, pero lo intentó sin fortuna. El Bayern resistió con orden, el Barça sabe que tuvo en sus botas la posibilidad de llegar al Camp Nou con ventaja. Ahora tendrá que ganar en casa, ante su gente, en un partido que huele a final antes de la la última gran cita de la competición continental.