El Barça conquistó Múnich con una victoria agónica, 74-75, que devolvió el pulso competitivo a los azulgrana y espantó los fantasmas de las últimas derrotas en la Euroleague. El SAP Garden fue testigo de una resurrección liderada por Óscar Orellana, quien, en su papel provisional como técnico, supo encauzar el espíritu colectivo para resucitar a un equipo herido. Desde el salto inicial se percibió una tensión eléctrica: Parra anotó la primera canasta del partido y los bávaros replicaron con un triple de Jessup, pero la entrada de Laprovittola cambió el compás, y el Barça empezó a construir su ventaja con temple latino.
El segundo cuarto consolidó la rebelión blaugrana. Vesely y Brizuela multiplicaron la energía y las ventajas, mientras Laprovittola conectaba con Clyburn para estirar la diferencia hasta los diez puntos. El Bayern resistía, pero sus respuestas eran intermitentes y solo Dinwiddie mantenía el pulso. Al descanso, las gradas empezaban a intuir el cambio de narrativa, coronado por un triple de Satoransky que reafirmaba la apuesta azulgrana por la victoria, llevándolos al vestuario con un 32-43 que olía a redención.
A la vuelta, los nervios amenazaron la fluidez del Barça. El rival ajustó defensas, y Lucic junto a Jessup provocaron el empate a 52. Pero entonces, Laprovittola y Willy Hernangómez, en su mejor momento, recuperaron la iniciativa y devolvieron el mando: 57-61. Cada posesión era una batalla de voluntades y el tercer cuarto cerraba con el Barça aún aferrado a una renta corta pero preciosa.
El último acto fue digno de los viejos dramas bávaros. El Bayern elevó el tono físico y el dominio del rebote con Da Silva como estandarte y, a dos minutos del final, Obst emergió para poner el 73-74 con su único triple del partido. La emoción se coronó con una secuencia fatídica: una racha de errores y un tiro libre anotado por Clyburn daban ventaja al Barça, quedando solo 1,2 segundos y Dinwiddie en la línea. Anotó el primero y falló el segundo. El rebote, entre muchas manos y corazones acelerados, terminó en posesión catalana: la victoria de coraje estaba sellada.
Este viernes los blaugranas recibirán en el Palau a la Virtus Bolonia con Orellana en el cargo a la espera de ultimar la llegada de Xavi Pascual, técnico que está negociando con el club para volver a Barcelona y reemplazar al cesado Joan Peñarroya.